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Las impresionantes obras de artistas de la talla de Antonio López, Magdalena Abakanowicz y Blanca Muñoz dan la bienvenida y se integran en un contexto que evoca su hábitat natural, gracias al proyecto expositivo "Escultura Monumental", de la Galería Marlborough de Madrid.

La muestra reúne piezas icónicas de la escultura pública mundial y comparten espacio durante la primera parte de la exposición ("Escultura Monumental I"), abierta hasta el 21 de marzo, y que tendrá su continuación entre el 26 de marzo y el 30 de abril con "Escultura Monumental II". Este será entonces el turno de artistas como Martín Chirino, Juan Genovés y Kenneth Snelson.

El ejército de ocho figuras desmembradas que forman "Standing Figures", de Abakanowicz, se asoma entre "La Noche" y "El Día" de Antonio López, obras que presiden la entrada de una Galería Marlborough reconvertida en un jardín exterior artificial, evocador de los ambientes urbanos en los que se acostumbra aver estas esculturas de gran tamaño.

Las piezas de dichos artistas y las de un par más -Tom Otterness, con "Kissing Spheres", y Francisco Leiro, con "Escorrodoira"- aportan el componente antropomórfico a una exposición que, sin embargo, si por algo se caracteriza es por los lenguajes tan diversos con los que los artistas se enfrentan al reto común de la escultura a gran escala.

Del trato especial con su nieta Carmen, Antonio López deja constancia con "La Noche" y "El Día", unas cabezas gigantes de bebé que conducen al misterio del ser.

Por su parte, el grupo escultórico "Standing Figures" se compone de ocho figuras humanas de bronce, que recuerdan a los paseantes que pueblan el Grant Park de Chicago, también obra de Magdalena Abakanowicz. La singularidad de estos cuerpos es la carencia de brazos y cabeza, que aporta fuerza expresiva, movimiento y la apariencia de textura vegetal, como si se tratara del tronco de un árbol. La perfecta armonía con el entorno.

La madrileña Blanca Muñoz tiene un lugar especial en la muestra en reconocimiento a su reciente elección como nueva académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando por su trayectoria artística, dedicada a explorar las posibilidades de la forma y la luz natural.

Su obra monumental elegida para la exposición es "Cueva de Montesinos II": una flor gigante de acero que recuerda que la galería se ha convertido en un jardín artificial, y cuyos pétalos delicados se ven a veces azules, a veces negros, según incida la luz en ellos.

Otra sala acoge obras de Muñoz - Premio Nacional de Grabado en 1999- en pequeño formato, pero igual de delicadas, que apoyan la idea de que la escultura debe observarse sin tocarse.

Juegan con la forja y el metal los estadounidenses Beverly Pepper, con la pareja formada por "Ptolemy's Wedge II" y "Wedge Tree", y George Rickey, con "Two Lines Up Excentric Gyratory II", que incorpora movimiento y aporta una dimensión dinámica de la escultura.

Los motivos, técnicas y materiales diferentes con los que los artistas han abordado sus obras conforman un viaje imaginario a todas las ciudades en las que se han localizado las piezas, que ahora forman parte del jardín artificial en que se ha transformado eventualmente la Galería Marlborough.

Por Mercedes Ortuño Lizarán