EFERangún (Birmania)

La cafetería The Able ("el capacitado") se distingue de otras en Rangún, la ciudad más populosa de Birmania (Myanmar), por una característica especial: todos sus empleados son sordos, en un país donde las personas discapacitadas apenas tienen oportunidades laborales y cuentan con pocos apoyos.

The Able, que además es una librería, fue fundada por Myo Kyaw Thu, un joven emprendedor de 30 años que asegura a Efe que desea "inspirar a otros para que abran establecimientos similares" y "fomentar la inclusividad".

Myo Kyaw Thu trabaja como consultor para organizaciones internacionales, pero decidió hacer algo para ayudar a las personas con discapacidades cuando se dio cuenta de los retos a los que se enfrentan en su vida diario.

"He estado hablando con mucha gente durante mucho tiempo sobre abrir algo para ayudar a la gente con discapacidades y he hablado con todo el mundo sobre mi idea", relata.

Finalmente, Myo Kyaw Thu y unos amigos encontraron un local y algunos muebles y abrieron The Able el mes de agosto.

Seis personas trabajan a tiempo completo en la cafetería, entre ellos Ye Lwin Oo, el chef del establecimiento, que a sus 33 años asegura haber tenido en el pasado dos trabajos en los que los sordos recibían un tratamiento "degradante" cuando trataban de comunicarse.

"Me gusta trabajar aquí, porque todos mis compañeros son sordos", explica a Efe Ye Lwin Oo, a quién le encanta el mundo de la cocina desde que vio programas televisivos de gastronomía cuando tenía 11 años y que afirma haber aprendido a cocinar al trabajar en un hotel y mediante vídeos de YouTube.

El 23 de septiembre se celebra el día internacional de las lenguas de signos, con el lema "Con lenguaje de señas, ¡todo el mundo está incluido!".

La Federación Mundial de Sordos calcula que hay más de 300 lenguas de signos diferentes en todo el planeta, con los que se comunican las alrededor 72 millones de personas sordas en todo el mundo, de las cuales más del 80 por ciento viven en países en vías de desarrollo.

Uno de esos países es Birmania, donde hay unas 670.000 personas sordas, de un total de 51 millones de habitantes, según el censo realizado en 2014, pero no hay datos precisos sobre cuántos de ellos están empleados.

Yadana Aung, investigadora y profesora para sordos que es sorda también, afirma que la mayoría trabaja en el sector de la hostelería o en trabajos como servicio de limpieza o en lavanderías, aunque también los hay en la banca, en informática o como mecánicos.

La investigadora se dedica a recopilar testimonios de discriminación contra personas con discapacidades en Birmania y señala que son frecuentes los casos en que son obligados a trabajar más horas extras que otros, sus salarios suelen ser más bajos y con frecuencia han de soportar humillaciones por su condición.

En un país en el que el Estado apenas proporciona servicios sociales a los más vulnerables, la cafetería The Able fue creada para ayudar a la comunidad de sordos y, según Myo Kyaw Thu, en el futuro el equipo que la compone planea abrir más sucursales, en el convencimiento de que, si su modelo de negocio tiene éxito, aumentará la conciencia sobre las personas con discapacidades.

Mratt Kyaw Thu