EFELogroño

Las restricciones impuestas por la pandemia de la COVID-19 no han impedido este jueves celebrar el reparto del Pan y el Queso de Quel, una tradición secular que se remonta al siglo XV y que se originó como acto de agradecimiento tras una epidemia de peste que asoló esta localidad riojana en 1479.

Cada 6 de agosto, la balconada superior de la ermita de la Santa Cruz acoge el lanzamiento de unos 2.500 panes y 50 kilogramos de queso de Roncal en porciones a unas 3.000 personas que se congregan en la explanada exterior, pero este año se ha organizado un reparto en mano en varios puntos del pueblo.

Esta tradición se ha celebrado de manera ininterrumpida en los últimos 541 años, pero en este 2020 se ha tenido que adaptar para evitar aglomeraciones, ha detallado a Efe el concejal de Festejos de Quel, David Miguel Merino.

La Cofradía de la Transfiguración del Señor, que mantiene viva esta tradición, ha mantenido los actos religiosos, con una procesión solo con cofrades y una misa celebrada en la ermita con aforo reducido.

Sin embargo, el lanzamiento del pan y el queso se ha sustituido por un reparto "en mano" de 2.000 raciones de estos productos embolsados, que se han distribuido en cinco puntos diferentes de la localidad, para evitar aglomeraciones, ha precisado el concejal.

El origen de estas fiestas, de las más antiguas de La Rioja y declaradas de Interés Turístico Nacional, se remonta a 1479, cuando la población de la Villa de Quel se redujo debido a una epidemia de peste a la que solo sobrevivieron 17 de sus 50 habitantes, lo que estos consideraron un castigo por sus pecados y decidieron pedir perdón para acabar con la enfermedad.

Por ello, los queleños salieron en procesión desde la Iglesia Mayor de la localidad hasta la ermita, en un recorrido en el que cruzaron todo el pueblo y bordearon la orilla del Cidacos, y al que llevaron trece candelas en honor a once santos de la zona, a la Virgen María, representada en Quel por la Virgen de la Antigua, y al Santo Cristo.

Las velas de la Virgen y el Santo Cristo resistieron más que las demás, lo que se consideró milagroso, al igual que el cese de la mortandad por peste en el pueblo, y, en agradecimiento, los vecinos fundaron la Cofradía de la Transfiguración del Señor, con trece miembros, uno por vela, y acordaron mantener la tradición de la procesión, en la que se sacaría a la Virgen de la Antigua.