EFEMadrid

Aguas cristalinas, aire limpio, animales por las calles mientras el hombre se recluye… el parón económico mundial y el confinamiento frente al coronavirus han “depurado” repentinamente la naturaleza, un efecto que hará virar hacia inversiones “verdes” en pro de un desarrollo sostenible.

A tenor de los últimos datos, este tipo de inversiones verdes gana fuerza en un momento en el que el Fondo Monetario Internacional ha alertado de la mayor contracción económica a nivel mundial desde la década de 1930.

Sin embargo, los expertos plantean interrogantes: ¿llegarán a superar estos fondos sostenibles el volumen de las estrategias de inversión convencionales? ¿se acabará incluyendo el coronavirus como nuevo tema dentro de los estudios de sostenibilidad?

Masja Zandbergen, directora de integración de sostenibilidad de Robeco, una de las principales gestoras de fondos, explica a Efe que la inversión sostenible es “una tendencia a largo plazo” y además se trata del “único camino” para el crecimiento económico tras “el repentino parón”.

“El impacto ambiental a medida que los humanos se retiran de la naturaleza podría verse revertido inmediatamente si volvemos a nuestro comportamiento tradicional”, advierte.

En plena pandemia del coronavirus, el aumento de las inversiones sostenibles es obvio y los datos demuestran el atractivo que estas siguen suscitando, con una tendencia al alza respaldada por una mayor regulación y conocimiento y expectativas del sector que aumenta su atractivo financiero.

“Se observa que el interés sigue ahí”, afirma la experta, para quien la legislación es “el mayor incentivo” para que las empresas e inversores apuesten por la sostenibilidad, porque les obliga a adherirse a unos principios y además a actuar.

“Invertir en sostenibilidad es hacerlo en compañías que contribuyen al desarrollo sostenible”, en salud, energías verdes, ciudades inteligentes,… y existen fondos con una apuesta en esas materias, con inversiones no solo en los agentes clave sino en toda la cadena de suministro, recuerda.

Las empresas pueden ser “muy relevantes si ayudan a las personas”, añade la responsable de Robeco, que es una de las casi 300 entidades adheridas a “La declaración de los inversores en respuesta al coronavirus”, para defender políticas laborales flexibles, permisos retribuidos y compromisos de salud y medio ambiente durante este tiempo de incertidumbre.

La solidaridad es importante y “las empresas pueden mostrar su lado social”. De hecho, muchas de ellas, estos días, están cambiando de la noche a la mañana sus líneas de negocio para suministrar desinfectantes, mascarillas, respiradores para hospitales, y adaptarse a nuevas fórmulas laborales, como el teletrabajo.

Se está volviendo “insostenible” la economía lineal de “adquirir-utilizar-tirar” en donde el valor se genera por la venta de “tantos productos como sea posible” y se ha llegado al “punto de inflexión” para hacer frente a la excesiva presión sobre los recursos finitos del planeta.

En la Unión Europea, iniciativas como el Plan de Acción en Finanzas Sostenibles y el Pacto Verde, para alcanzar la neutralidad del carbono en la UE y avanzar en sostenibilidad frente a la crisis climática cuentan con un gran respaldo para mantener vivos los compromisos previos a la crisis del coronavirus.

Los gobiernos de trece países incluida España han reclamado a la Comisión Europea que la premisa ambiental marque la senda de la recuperación económica, a lo que ha instado al mismo tiempo una alianza europea formada por casi dos centenares de representantes políticos, multinacionales, sindicatos y ONG.

Ahora más que nunca, los problemas globales deben afrontarse “de forma coordinada”; asegura a Efe Joaquín Garralda, presidente de la asociación Spainsif, que integra a entidades interesadas en promover la inversión sostenible y responsable, tras advertir de que “la salud está intrínsicamente relacionada con el entorno medioambiental”.

Garralda niega que la sostenibilidad haya quedado relegada a un segundo plano, porque los criterios ambientales, sociales y de gobernanza “son complementarios” en esta recuperación, y buena prueba de ello son las iniciativas verdes que siguen respaldando los gobiernos.

A nivel mundial, el mercado de inversiones sostenibles que representan los bonos “verdes” sigue creciendo. Este tipo de emisiones “suele generar mayor demanda, ya que al interés de los inversores habituales se añade el de los socialmente responsables”, explica Jesús Martínez, director de Financiación y Tesorería de Iberdrola, la primera empresa española en emitir este año bonos verdes, justo en medio de la crisis del coronavirus.

Amaya Quincoces Riesco