EFEBangkok

La voz de los jóvenes hartos de la élite promilitar que gobierna Tailandia se escucha cada vez más alto en una creciente movilización en universidades y colegios para pedir democracia y denunciar la controvertida disolución de un partido progresista por orden judicial.

"Ellos siempre dicen que solo somos buenos detrás del teclado y en las redes sociales y que tenemos miedo de salir a la calle. Así que aquí estamos para mostrarles que somos personas reales", afirma a Efe Nuttapoom, un estudiante veinteañero de la Universidad de Srinakharinwirot en Bangkok.

PROTESTAS EN DIVERSAS CIUDADES DEL PAÍS

Desde la capital hasta la ciudad de Chiang Mai en el norte, miles de universitarios se han manifestado desde el pasado sábado, con más protestas previstas en los siguientes días, para denunciar la disolución del partido prodemocrático Anakot Mai ("Nuevo Futuro").

El Tribunal Constitucional ordenó la ilegalización del partido, la tercera fuerza en el Parlamento, debido a un préstamo en una polémica sentencia que fue calificada de ser un "paso atrás" por la Unión Europea y otras organizaciones internacionales.

Los jueces también inhabilitaron durante diez años a los 16 miembros de su junta directiva, incluido su carismático Thanathorn Juangroongruangkit, el más crítico con la élite y quien tiene un gran apoyo entre los jóvenes.

"La disolución (de Anakot Mai) es el desencadenante de la explosión. Pero la gente ha estado, de hecho, descontenta desde las elecciones", afirma Nuttapoom durante una protesta en su universidad convocada el miércoles.

Las elecciones, celebradas el año pasado tras cinco años de junta militar, fueron organizadas de forma poco transparente y en favor de los partidos promilitares que finalmente ganaron y nombraron primer ministro a Prayut Chan-ocha, líder del golpe de Estado de 2014.

Desde la primera concentración en la Universidad de Thammasat de la capital el sábado, coronas de flores fúnebres presiden las quedadas universitarias para simbolizar la muerte de la democracia.

BAJO LA MIRADA DE AGENTES DE PAISANO

Observados por agentes de paisano, los estudiantes en Srinakharinwirot, vestidos mayoritariamente con sus uniformes, portaban este miércoles carteles con mensajes como "Salvennos", "No necesitamos a la junta militar" y "Democracia no encontrada".

La escena se repite en la mayoría de campus del país. Los estudiantes recitan poemas y canciones de protesta y elevaban los tres dedos como en la película "Los juegos del hambre" en señal de resistencia, al tiempo que muchos expresan sus opiniones sin miedo, a pesar del peligro real de sufrir arresto y represalias legales por parte de las autoridades.

Se ven también máscaras, pero a pesar de las advertencias de las autoridades la amenaza del nuevo coronavirus tampoco está amedrentando a los jóvenes.

"No es solo la democracia, tampoco hay justicia en Tailandia", cuenta a Efe Suchanuch, una estudiante de segundo año de Psicología en Srinakharinwirot.

La joven asegura que, si las autoridades no escuchan a los manifestantes, las movilizaciones podrían trasladarse de las universidades a las calles.

Krauiruak, que cursa tercero de Administración de Empresas, lamenta que muchos jóvenes han perdido la "esperanza", debido a la intimidación por parte de los poderes públicos.

Sin embargo, se muestra contrario a llevar las protestas fuera de las universidades, ya que no quiere causar "daños" como en las manifestaciones que en el pasado finalizaron en disturbios.

Los universitarios expresaban desilusión y enojo, pero también esperanza.

"Somos el futuro de nuestro país, tenemos que hacerlo mejor", dice KT, una estudiante de Comunicación de Salud de 21 años.

"Estoy orgulloso de lo que estamos haciendo ahora mismo. Creo que vamos por buen camino", confiesa por su parte Na, de tercer curso de Comunicación Social, quien señala que se habían organizado por medio de Facebook y el boca a boca.

EN LAS REDES SOCIALES

Si las protestas están tomando fuerza en la calle, las redes sociales bullen con etiquetas y mensajes contra el Gobierno y las élites ultraconservadoras e incluso alguna crítica velada a la monarquía, a pesar de las penas de hasta 15 años de cárcel que contempla la ley de lesa majestad.

Un colectivo universitario de monjes budistas ironizó en Facebook que su objetivo último es alcanzar el nirvana, pero también la democracia.

El primer ministro afirmó este jueves que entiende a los estudiantes, al tiempo que les instó a informarse por diferentes fuentes para entender el progreso del país y advirtió que quienes vulneren la ley serán llevados a los tribunales.

Tailandia ha sufrido 13 golpes de Estado desde el fin de la democracia absoluta en 1932, así como diversas protestas callejeras contra el Gobierno de turno, incluidas las manifestaciones de 2010 que terminaron sangrientamente con la intervención del Ejército.

Los jóvenes que protestan ahora, sin embargo, aseguran que su movimiento es distinto a otros anteriores y, sobre todo, no quieren depender exclusivamente de ningún líder como ocurría con los "camisas rojas", seguidores acérrimos del ex primer ministro Thaksin Shinawatra. Gaspar Ruiz-Canela