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Ciento ochenta creaciones, entre ellas un "traje joya" y una capa "fantasía imperial" de plumas, visten la nueva y "feliz" versión que Ángel Llácer y Manu Guix han hecho del musical "La jaula de las locas", una producción "útil para el alma" que se estrena el 3 de octubre en el Teatro Rialto de Madrid.

Llácer y Guix han sumado a su tándem creativo, el mismo que acaba de estrenar en Barcelona "La tienda de los horrores", a Myriam Benedited, la coreógrafa de las dos primeras ediciones de "Operación Triunfo", que ha rehecho por completo los bailes del montaje que en Barcelona tuvo 180 000 espectadores y recaudó 7,1 millones de euros.

Es una nueva versión porque, además de renovar por completo el vestuario, son originales las coreografías, según han explicado los tres en una entrevista con EFE.

Pero es que, además, han adaptado por completo el decorado a la estructura del Rialto: "hemos costumizado el teatro entero y la embocadura. No ha sido nada fácil", reconoce Llácer, que dirige e interpreta el papel de "Albin" Zaza.

Llácer, que ha tenido que cambiar los tacones que lucía su personaje en Barcelona por zapatos con cuña porque le han operado de una hernia discal, asume el personaje que en la película del mismo título hizo Michel Serrault y posteriormente -en la versión con Robin Williams y Gene Hackman- Nathan Lane.

"Mi personaje es súper tierno, divertido. Te ríes y eso no se puede decir en todos los musicales. A la gente, y en especial a los niños, les encanta eso de hacer tantos personajes en uno", asegura Llácer.

No tienen "la garantía" de que el espectáculo repita o supere el éxito de Barcelona, pero creen que un título como este tiene "grandes posibilidades".

"Explica valores, es familiar. No habla de la homosexualidad sino de encontrar tu lugar en el mundo y de la necesidad de quererse", detallan.

Es, precisan, un espectáculo "para todos los públicos" que protagonizan dos gais, Albin y Georges, propietarios de un club nocturno en Saint Tropez que ven alterada su vida ante la noticia de que el hijo de Georges se va a casar con la hija de un diputado ultraconservador.

"No es una reivindicación de la homosexualidad, es una historia de amor y a la gente le encanta eso", añade Guix, que ha debutado como actor en "La tienda de los horrores" pero sigue prefiriendo estar en el foso dirigiendo a los músicos, que en el caso de "La jaula" son ocho.

Benedited, que ha renovado a tres de los ocho bailarines, ha aportado con sus coreografías "un poquito de picardía". "Pero sin caer en lo chabacano", advierte Llácer.

Explican que tenían muchas ganas de trabajar juntos los tres y adelantan que ya están preparando un tercer espectáculo del que aún no quieren soltar prenda.

En "La jaula de las locas", que produce Nostromo, responsable de éxitos cinematográficos como "Contratiempo", "Palmeras en la nieve" o "El guardián invisible", aparecen treinta artistas y trabajan un centenar de técnicos y cuenta con dos millones de euros de presupuesto,

La obra, basada en el original de Jean Poiret de 1973 y que Harvey Fierstein y Jerry Herman llevaron a Broadway diez años después, es "un gran musical", con "grandes números de baile" pero también una historia "íntima" entre dos personas que muestran que, "a lo mejor, no es tan sencillo ser cómo eres", subrayan.

Llácer añade al original "un paseo" entre el público, que, dependiendo de su "humor", puede durar entre 5 y 25 minutos con lo que la obra pasa de dos horas y media a tres, en el que recupera cosas de las que ha visto en los espectáculos de cabaré de Barcelona: "aquí se viene a ser feliz y a disfrutar", promete.

Por Concha Barrigós.