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Treinta años después de la caída del muro de Berlín no es necesario viajar hasta la capital alemana para recordar este momento histórico: Madrid, Sevilla, Redondela (Pontevedra) y Zuasti (Navarra) conservan fragmentos de este muro de la vergüenza que dividió durante casi tres décadas la capital de Alemania.

En Madrid, el parque de Berlín conserva tres fragmentos del muro que separó la Alemania Federal de la Oriental hasta la noche del 9 de noviembre de 1989, momento simbólico de la caída del régimen comunista.

Los fragmentos llegaron a Madrid en 1990, según relata a Efe el excalcalde de la capital José María Álvarez del Manzano. El encargado de gestionar su llegada fue Agustín Rodríguez Sahagún, regidor en ese momento de la capital.

El motivo de que esos pedazos de historia residieran en la capital, explica Álvarez del Manzano, era dar con "ese testimonio la ratificación de la muerte de la dictadura en Alemania y el comunismo en el mundo".

"Madrid tenía que ser un símbolo de eso", señala el exregidor de Madrid, que en ese momento era primer teniente de alcalde. Una vez fueron solicitados, Álvarez del Manzano se encargó de que se ubicaran en el parque madrileño que llevaba el nombre de la ciudad de Berlín.

Las pintadas originales prevalecen en el muro, aunque estuvieron a punto de desaparecer por unos operarios municipales que quisieron limpiarlas al creer que los fragmentos fueron objeto del vandalismo.

Un día antes de la presentación de los fragmentos del muro a la capital, en 1990, recibió una llamada del responsable de limpieza del Ayuntamiento de Madrid.

"Me llamó Luis Molina diciéndome que yo había dado orden de que se limpiaran todas las pintadas de Madrid y que estaban limpiando también las del muro de Berlín. Le dije: 'No, por Dios. Esas no'", cuenta entre risas el exalcalde. "Iban a hacer la inauguración al día siguiente y los operarios dijeron: 'Aquí hay una pintura, vamos a borrarla'", prosigue.

A las piezas del muro, con forma de L, de 5 metros de altura y 1,20 de ancho, y ubicadas al norte del parque en un estanque a modo de lámina de agua, les acompaña una inscripción que reza: "En memoria del derribo del muro de Berlín, parte de él, queda aquí".

El nombre del parque de Berlín, inaugurado en 1967, se debe a la proximidad con el Colegio Alemán y también con el anuncio de la visita del canciller de Alemania occidental, Willy Brandt, a Madrid en 1966, que suscitó la necesidad de dedicar un espacio público a la capital alemana.

Este parque, de cinco hectáreas, cuenta con una escultura del compositor alemán Ludwig Van Beethoven, nacido en Bonn, y una de un oso, emblema que comparten las ciudades hermanadas de Madrid y Berlín.

Pero no sólo Madrid se hizo con fragmentos del muro de Berlín. En la localidad de Torrejón de Ardoz (Madrid), el parque de Europa también contiene un fragmento del muro de Berlín. Y también en Isla Mágica (Sevilla), Redondela (Pontevedra) y en el peaje de Zuasti de la autopista A-15, en Navarra, en una estación de servicio.

E incluso la Patrulla Águila, el grupo de vuelo acrobático del Ejército del Aire español, ha sido obsequiada con un trozo del muro de tres toneladas por su exitosa participación en la Feria Internacional de Aeronáutica (ILA).

Esperanza Ronda.