EFEAmman

Todos se sienten afortunados y hasta alguno dice que ha renacido pero entre los primeros enfermos que han podido salir en el corredor aéreo humanitario de la ONU del Yemen ninguno se olvida de los miles que aún aguardan en su país.

Pese a haber podido viajar en el primer vuelo que salió de Saná a Ammán a principios de febrero, Abbas al Muharaq no puede dejar de pensar en los miles de yemeníes que como él necesitan tratamiento y aguardan la oportunidad para salir.

La guerra en su país ha dejado al 80 % de los casi 30 millones de yemeníes dependientes de la ayuda internacional en la que es, en palabras de la ONU, la mayor catástrofe humanitaria del planeta.

AFORTUNADOS

"Somos afortunados por tener la oportunidad de venir a Jordania para recibir tratamiento", asegura a Efe Al Muharaq, que padece un cáncer linfático que le fue diagnosticado en 2011 y desde entonces ha recibido quimioterapia en Yemen, la India y Egipto.

El paciente de 43 años se lamenta de que los aeropuertos yemeníes permanecen cerrados y los países involucrados en el conflicto prohíben a los civiles salir de Yemen.

En una habitación contigua, Qamriyah Shaibari narra que sintió “como si volviera a nacer” cuando le dijeron que iría a Jordania a recibir tratamiento por una fractura en la cuenca ocular que se hizo en un accidente laboral.

La madre de 38 años, originaria de Amran, no podía pagar un tratamiento por las difíciles y cada peores condiciones económicas que se viven en el país.

Acompañada de su hijo, Shaibari tampoco se olvida del resto de pacientes que aguardan en el Yemen para salir del país, pero sabe que solo hay una forma de poder arreglar el problema de todos.

LA GUERRA

La guerra que comenzó en el Yemen en 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y varias zonas del país para expulsar al Gobierno reconocido internacionalmente del presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, ha dejado víctimas entre los que han muerto bajo las bombas y las explosiones, pero también entre los que no pueden encontrar los servicios más básicos.

La coalición que encabeza Arabia Saudí desde 2015 en apoyo al gobierno de Hadi mantiene el espacio aéreo cerrado sobre territorio de los rebeldes chiíes hutíes y hace tan solo unos días los pacientes han comenzado a poder salir del país.

“Estamos hartos de destrucción. No es nuestra culpa sufrir y tener que hacer sacrificios", dijo Shaibari.

Shahd, la hija de 13 años de Khaled al Harethi, fue sometida a una operación a corazón abierto hace dos días para solucionar una enfermedad congénita.

Con su hija aún recuperándose, el mensaje que tiene este hombre para las partes en conflicto es: “Detengan la guerra, negocien y hagan un acuerdo de paz".

Para ello, afirma, será necesario que la comunidad internacional deje de dar armas a los bandos enfrentados en Yemen.

EL CORREDOR

La Organización Mundial de la Salud (OMS) logró el pasado día 4 sacar el primer vuelo con pacientes yemeníes con graves condiciones de salud para ser tratados en el exterior, tras dos años de trabajo de la ONU para que ambas partes permitieran el corredor humanitario.

El primer vuelo llevó siete pacientes y el segundo, cuatro días después, sacó a apenas 24 pacientes, de una lista que de acuerdo con las autoridades hutíes engrosan más de 32.000 enfermos.

Según indicaron los representantes de la ONU, fueron seleccionados según su estado de salud.

Un portavoz de la OMS, Inas Hammami, indicó a Efe en Ammán que entre los pacientes hay 14 enfermos de cáncer que han sido ingresados en el Centro contra el Cáncer Rey Hussein.

Pero entre los pacientes también hay otro mal que comparten y es que pese al poco tiempo que llevan fuera de su país y la terrible situación que allí se vive, todos sienten ya "nostalgia" y solo piensan en regresar una vez acabe su tratamiento.

"Lucho por recuperarme y volver a casa con mis hijos para vivir todos juntos", dijo Shaibari.

Abdul Jalil Mustafa