EFEPedrola (Zaragoza)

Se ha hablado tanto de él estos días que Pedro Ginés casi no necesita presentación. Con apenas 14 años, este joven ha ganado el Campeonato Mundial sub-14 de ajedrez y quiere continuar por esta senda, aunque sabe que no lo tiene fácil.

"Me encantaría dedicarme a eso, pero lo veo difícil porque poca gente puede hacerlo, tienes que tener muy buen nivel, no te vale con ser muy bueno de pequeño", afirma en una entrevista con EFE.

Queda claro que Ginés, además de tener unas capacidades innatas para el cálculo, y una desbordante pasión por el ajedrez, tiene también otra cualidad que causa mucha simpatía: su humildad.

Tiene claro que ganó el Campeonato Mundial sub-14 de ajedrez, celebrado en Halkidiki (Grecia), porque sencillamente le salieron bien las cosas. "En un torneo hay muchos jugadores que pueden ganar", puntualiza.

Esta vez ha sido él, aunque no era la primera vez que se hacía con un título. Pedro Ginés, que empezó con siete años a jugar al ajedrez en una extraescolar, ha ganado hasta cinco veces el Campeonato de España en diferentes categorías.

Con esta trayectoria, este estudiante de 3º de ESO se presentó al campeonato mundial con una posición alejada del podium. Iba con el número 25, aunque reconoce que estaba por delante de esa cifra.

"Me esperaba quedar entre los diez primeros, pero no hacer podium", comenta. Finalmente lo consiguió.

"Durante la competición me preparaba con Néstor Fernández, un entrenador de la federación y creo que me ayudó bastante", detalla.

Fuera de la competición su entrenamiento diario consiste en hacer ejercicios de cálculo y estrategias, pero no con el tablero delante. "Se puede entrenar de muchas maneras, yo sobre todo hago cálculo porque creo que es lo más importante y también la apertura que es memorizar las jugadas de principio", precisa.

Ginés llega a visualizar en su cabeza hasta siete posibles jugadas. "A veces más o menos, pero tienes que intentar ver más que el rival siempre", recalca. Así lo hizo en el torneo mundial, donde jugó once partidas, de las que ganó ocho, empató dos y perdió una: la penúltima contra un jugador indio.

"La verdad es que me sentó bastante mal, pero tienes que jugar al día siguiente y no te puedes torturar mucho; es mejor olvidar la partida y después del torneo ya revisar los errores", recomienda.

Y eso hizo. Se fue a descansar, sabiendo que había perdido un punto de ventaja sobre el segundo, pero que seguía teniendo opciones para ganar el torneo.

La última partida contra Alexander Krastev se prolongó durante cinco horas y media, y no ha estado exenta de polémica. El presidente de la Unión Europea de Ajedrez, el georgiano Zurab Azmaiparashvili, acusó al alemán de dejarse ganar, algo que para Ginés es una afirmación "grave" que no tiene sentido.

En la última jugada, el aragonés contaba con un caballo y un peón contra los dos peones de su contrincante. "Por como era la situación de las piezas no se podía ganar, si el otro se quedaba sin hacer nada, así que el chaval decidió intentar acabar más rápido acercándose con el rey y se dejó un truco de cálculo", indica.

Es decir, el alemán debía calcular dos jugadas y no lo hizo.

"Obviamente para un jugador de su nivel hubiese sido fácil, pero tras cinco horas y media se le escapó, a veces pasa, me pasó a mi también el día anterior que perdí con el indio", recuerda.

Ahora, con el título de campeón del mundo en casa, su reto es prepararse para el siguiente campeonato que, por su edad, será ya el sub-16, y continuar dedicándose a esto. Tiene un referente, Carlsen. "Pero no por nada especial, sino porque es muy superior".

Sabe que el ajedrez es lo que más le gusta, aunque desconoce si le sirve para otras facetas de su vida. Quizá para hacer amigos, todos los que, según asegura, ha conocido gracias a esta disciplina, tanto en los torneos como en el club donde está federado (club Jaime Casas de Monzón).

"En el instituto se me resisten las asignaturas que son de mucha teoría, como la Historia o la Física y Química", afirma este joven que con solo 16 meses hacía puzzles de 100 piezas, como recuerda su padre, también aficionado al ajedrez.

Pero además del ajedrez, este joven tiene también otras aficiones, aunque entre ellas no están ni los videojuegos ni las redes sociales (no tiene Instagram). Le gusta ver películas o series de televisión, y sobre todo, jugar a fútbol. Su equipo, afirma, es el Real Zaragoza.

Marta Salguero