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El cineasta nonagenario Pere Portabella, que hoy recibirá el Giraldillo de Honor del Festival de Cine Europeo de Sevilla por ser una "figura clave del cine español", asegura en una entrevista con Efe que "desde hace unos años, millones de hombres y mujeres, y peor, de adolescentes, han dejado de leer".

"Solo miran el Whatsapp, y de vez en cuando, sale alguno que hace imágenes, y él mismo las monta, y las comunica instantáneamente. Un día puede tener un millón de personas diciéndole que algo les gusta, pero al día siguiente lo borran. Son usuarios, no espectadores, no quedan espectadores", afirma.

Autor de un cine muy personal y vanguardista, Portabella (Figueras, 1929) considera que los productores de hoy en día "siguen empeñados en tratar el cine como si los espectadores fueran iguales que hace años", algo a lo que no ayuda la televisión que "prefiere el cine más plano, que te permita ir a tomar café, tapando las capas medias", considera.

Por el contrario, sus películas, en las que usó códigos nuevos, dice, "encajan, porque nunca explico argumentos, no cuento historias de los demás: planteo un recorrido en mi película en el que el espectador tiene que entrar y hacerse la suya, verla con sus propias emociones, contradicciones y conflictos. Eso es lo que da sentido a mi película, no yo".

Afirma que nunca ha competido por un premio, pero le emociona que le reconozcan con el Giraldillo la síntesis que hace, "como cineasta, de unos códigos de cultura, y como artista" porque utiliza "los mecanismo propios del teatro y la poesía". "Y en la política estoy sin haber militado nunca en ningún partido", recuerda.

Y hablando de premios, dice que lo que le deja la mejor sensación es "ser útil".

A sus 92 años, este hombre único mantiene intactas sus capacidades intelectuales, y morales. Antifranquista hasta la médula, afirma que políticos como Santiago Abascal nunca podrían visitar sus famosos "suquets", que aún celebra en la intimidad de su masía -"heredada de mi padre", se apresura a concretar- porque "para poder hacer esto necesitas partir de la base de gente que no sea excluyente".

"Ellos son el franquismo, la negación de la democracia, por lo tanto -apunta-, se autoexcluyen".

Portabella, que viene realizando estas reuniones con políticos e intelectuales desde 1974, dejó unos años de convocarlas por el enrarecimiento de la situación, a mediados de los años 90, pero retomó la costumbre -no precisa cuándo- y asegura que hasta este mismo año ha seguido celebrándolos.

"El suquet cumple su misión de crear un espacio (de diálogo) sin que sea un acto social ni prensa, con lo cual se puede producir, por ejemplo, un abrazo entre Puigdemont y Pedro Sánchez, que me pidieron hablar solos, y de allí salieron abrazados y estupendos. Pero mira cómo ha acabado". Era 2017, aclara Portabella.

Lo de que no haya prensa lo justifica Portabella en la necesidad de que a veces los políticos hablen sin protocolos ni la presión de "su gente". "Eso ha funcionado, y aún funciona", zanja.

Sobre esta capacidad intelectual intacta, a la que acompaña una salud estupenda y un físico envidiable, el artista y cineasta dice que se debe a su lucha antifranquista: "Eso, te arruinaba y te destrozaba, pero si salías entero ...", se ríe.

Porque Portabella, privilegiado amigo de genios de la pintura y el cine y testimonio vivo de momentos clave de la historia de Cataluña, atesora, entre otros muchos episodios, ser quien acompañó a Josep Tarradellas en su regreso a España en 1977 para restablecer el gobierno de la Generalitat.

Como productor, es responsable de obras maestras del cine español, como "Los golfos" (1959), de Carlos Saura, "El cochecito" (1960), de Marco Ferreri, o "Viridiana" (1961), de Luis Buñuel, que recibió la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

Fue diputado en el Parlamento de Cataluña y senador entre 1980 y 1984. Desde 1990 ocupó diversos cargos en la dirección de Iniciativa per Catalunya (ecocomunistas), cargos que abandonó en 2000, con 72 años.

"Yo no paro, trabajo con universidades de todo el mundo, con los mejores museos y con los grupos de cine más vanguardista", dice sin ninguna presunción.

En 2001 sus películas pasaron a formar parte del fondo artístico del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y en 1999 recibió la Creu de Sant Jordi concedida por la Generalidad de Cataluña. El SEFF ha programado tres películas dirigidas por él, "Vampir-Cuadecuc", "El silencio antes de Bach" y "El sopar", recién restauradas.

Alicia G.Arribas.