EFESarajevo

Con temperaturas de hasta 15 grados bajo cero, miles de refugiados siguen sufriendo en Bosnia Herzegovina condiciones deplorables, muchas veces a cielo raso y sin agua potable, una situación de la que se acusan mutuamente las autoridades del país balcánico, las organizaciones humanitarias y la Unión Europea (UE).

Unos 2.500 migrantes, sobre todo de Siria, Afganistán o Pakistán, acampan en edificios abandonados y en los bosques con temperaturas en el noroeste de Bosnia, sin electricidad ni calefacción, cerca de la frontera con Croacia, por donde intentan entrar en la Unión Europea (UE).

Situaciones similares se repiten en otras partes de Bosnia desde hace ya tres años, sin solución a la vista.

TRES AÑOS SIN RESPUESTA SOSTENIBLE

El país que en los años 1990 fue lugar de una sangrienta guerra civil forma desde hace tres años parte de una ruta migratoria hacia Europa Occidental, tras quedar sellados oficialmente otros pasos por los Balcanes, pero hasta ahora no ha encontrado una solución duradera para los refugiados pese a la copiosa ayuda financiera de la UE.

Amnistía Internacional (AI) y otras organizaciones humanitarias, como Human Rights Watch (HRW), atribuyen la situación no sólo a la mala gestión de las autoridades locales sino también a la UE por el refuerzo del control de sus fronteras que deja a miles varados en su periferia.

"En Bosnia-Herzegovina hay alojamiento disponible para albergar a la mayoría de las personas que ahora duermen a la intemperie en temperaturas muy bajas. Lo que falta es la voluntad política para que eso suceda", advierte AI en un comunicado.

“Las autoridades locales, federales y nacionales de Bosnia y Herzegovina deberían de inmediato tomar una acción concertada para asegurar que los migrantes tengan acceso a viviendas para el invierno y asistencia médica que necesitan", agrega HRW en una nota emitida este jueves.

Las dos ONG piden más coordinación entre los diferentes niveles de la administración bosnia.

La UE ha proporcionado más de 88 millones de euros de apoyo a Bosnia para reforzar las capacidades de gestión de la crisis migratoria en los últimos tres años.

Pese a ello, el país ha fracasado en encontrar instalaciones adecuadas para el alojamiento y asumir la plena responsabilidad de la gestión de los centros.

Pero para la AI está claro que "la actual crisis humanitaria es asimismo consecuencia de la política de la UE de reforzar sus fronteras, que ha dejado a miles de personas atrapadas en su periferia o en los países vecinos".

"Como principal donante para la gestión migratoria en Bosnia, la UE es responsable de asegurar que su asistencia ayuda a aquellos que más lo necesitan. Además, la Comisión Europea debería ayudar a las autoridades bosnias a desarrollar un sistema de asilo y asegurar que los migrantes y solicitantes de asilo sean tratados de forma humana y con dignidad", agrega HRW.

UE AMENAZA CON "SEVERAS CONSECUENCIAS"

El pasado día 11, el alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, pidió al jefe de turno de la terna presidencial de Bosnia-Herzegovina, Milorad Dodik, que abra más centros a lo largo del país para acoger a los refugiados que continúan a la intemperie.

Borrell demandó a Dodik "soluciones sostenibles" para los refugiados, al tiempo que subrayó que, de no hacerlo, la "reputación" de Bosnia Herzegovina sufrirá "severas consecuencias".

Recordó la ayuda financiera al país y el equipamiento completo que proporcionó la UE al centro de acogida de Bira, en el noroeste, que ahora está vacío.

EL PAPEL DE LAS ONG

Las autoridades bosnias, por su parte, argumentan que la ayuda no ha sido destinada a las instituciones del país sino a ONG encargadas de la gestión de la crisis, como la Organización Internacional de Migraciones (OIM).

"Hay que destacar con claridad que los fondos no los recibieron las instituciones de Bosnia-Herzegovina", aseguró a Efe Hamdija Abdic, diputado del Parlamento del ente musulmano-croata de la ciudad de Bihac, la más afectada por los flujos migratorios.

"La OIM dispone del dinero y es responsable ante los gobiernos y donantes. En esas instituciones, que gestionan la crisis migratoria, hay cientos de empleados con enormes salarios. Bosnia-Herzegovina no tiene nada que ver con ese dinero", afirmó el parlamentario.

La OIM, en respuesta, ha hecho público un detallado informe sobre el uso que ha dado a los fondos comunitarios recibidos.

RECHAZO A LOS REFUGIADOS

Se estima que en Bosnia, un país donde la guerra de 1992-1995 causó cientos de miles de desplazados y refugiados, hay actualmente unos 8.000 migrantes, la mayoría en el noroeste del país. Otros se encuentran en centros de acogida en torno a Sarajevo, la capital del país. Se trata de zonas habitadas en su mayoría por bosnio musulmanes.

Los vecinos y también los dirigentes de la ciudad noroccidental de Bihac se resisten a aceptar más refugiados en su territorio a pesar de la existencia del centro de acogida de Bira, y exigen el reparto de la responsabilidad por todo el país.

Denuncian, además, que la vecina Croacia, un país miembro de la UE, ha devuelto de forma ilegal a más de 7.000 migrantes el año pasado a esa zona.

También en las regiones bosnias habitadas mayoritariamente por serbios y croatas se niegan a aceptar refugiados y sólo hay un centro de acogida en el sur, en las proximidades de Mostar.

Nedim Hasic