EFEAvilés

El británico James Rhodes, divulgador de música, ha aseverado este martes que no es difícil tocar el piano, el instrumento que le ha hecho célebre, y cree que en tan sólo seis semanas se podría aprender a tocar un preludio de Juan Sebastián Bach.

“Fácilmente, os lo juro, con cuarenta minutos cada día y ya está”, ha declarado este pianista y escritor británico que ha participado en el ciclo Palabra del Centro Oscar Niemeyer de Avilés, donde ha presentado su último libro “Playlist. Rebeldes y revolucionarios de la música”.

Con esos comentarios desenfados pero sinceros, James Rhodes quiso animar a todo el mundo a dedicar un tiempo en la vida al arte, con independencia de la dedicación profesional de cada cual.

En un encuentro con periodistas, se ha preguntado con retórica si el mundo necesita más banqueros para responderse que la vida es muy corta y que por ello hay que elegir lo que a uno le hace feliz.

“A las personas que desaconsejan esas vocaciones artísticas, yo les diría, que les den. Hay que hacer aquello que a uno le apasiona y que ama”, ha señalado.

Él mismo, un pianista, ha sacado tiempo para escribir libros: “cada día escribes mil palabras, que es algo razonable, y en tres meses tienes un libro”.

James Rhodes, marcado por los abusos sexuales sufridos en su infancia que ha relatado en numerosas ocasiones, ha dicho que a Bach lo tiene constantemente en su discurso.

Cuando se le pregunta con qué músico de los grandes se iría de fiesta, empieza a descartar en voz alta a algunos que considera “un poco gilipollas” como sería el caso de Chopin , y termina quedándose con Bach.

“Se lo pasó muy bien, bebía y llegó a tener más de una veintena de hijos: se lo tiraba todo”, bromea.

Ha confesado que su pasión es acercar esa música a tanta gente diferente como sea posible: “Creo que la música clásica sigue viéndose como algo antiguo y es muy injusto, es una verdadera pena”.

“Alguien dijo que la música es la arquitectura congelada y es así, simplemente quiero que la gente la escuche porque es algo impresionante”, ha indicado.

Ha dicho que con lo que está pasando, por ejemplo, con Cataluña, el "Brexit" o con Donald Trump, cree que “lo bueno es celebrar las cosas que son chulas de verdad como es el caso de la música” con la que siente “genuinamente entusiasmado”.

Rhodes se declara un enamorado de un país, España, donde ha fijado su residencia desde hace dos años, y no sólo por el Madrid donde vive, si no por cada rincón que va conociendo, como, por ejemplo, ahora Avilés: “Me encantaría despertarme cada mañana aquí”.