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Sergi López tiene por estrenar de aquí a 2020 siete largometrajes, entre ellos, lo nuevo de Woody Allen e Icíar Bollaín, pero también las obras de dos jóvenes y prometedoras directoras, Lucía Alemany y Neus Ballús, a quienes presta su experiencia y su carisma como "padre" de sus protagonistas.

"Esto no es generosidad mía, es que cuando nací tuve el ángel o la suerte de que me propongan cosas como 'El viaje de Marta'", explica el actor catalán en una entrevista con Efe en Madrid a donde ha viajado desde Vilanova i la Geltrú, donde vive, para apoyar el estreno de la película en salas comerciales el próximo viernes.

López (Barcelona, 1965) nunca se ha planteado qué tipo de cine quiere hacer: "Me leo guiones", dice, sin pensar si quienes se los proponen son Guillermo del Toro, con quien rodó la oscarizada "El laberinto del fauno", o dos mujeres muy jóvenes, una debutante, la otra autora de su segunda cinta, la primera de ficción.

"Neus tiene mucho talento, tiene su punto de vista, su cine. Creo que tiene mucho por recorrer", asegura el catalán, que compara "La inocencia" de Alemany con "El viaje de Marta" de Ballús y encuentra que "se parecen un poco", por su modo de anclarse a la realidad y a sus experiencias, y porque ambas juegan con añadir a sus cintas una parte documental.

"Parece que todos notamos que es el momento de la mujer, de la feminidad; hay algo en el mundo que chirría por todas partes y es la propuesta de sistema de funcionar, que es muy masculina, y tiene que ver con quién puede más, es más fuerte o tiene más dinero. Creo que estamos necesitados, los hombres más todavía -reflexiona el actor-, de otra manera de funcionar".

Y añade que confía en que "tanto hablar del tema" le sirva "a alguno" para que se le quede algo. Y se refiere también al cine. "Yo solo le diría: 'oye, has leído el guion'", sin tener en cuenta si es una mujer quien se lo envía.

En "El viaje de Marta", López es un padre separado que, durante unos días, lleva a sus hijos de 13 y 17 años a un resort de la costa africana, en plenas fiestas navideñas; el padre no se ocupa tanto de los hijos como ellos esperan a lo largo del año y los reproches de la hija mayor son más que evidentes.

A punto de cumplir 18 años, Marta descubre en ese viaje a Senegal cómo funciona el mundo y, mientras investiga los límites de su libertad, comete varios errores que le exigen ya un comportamiento adulto; cuando esto ocurre sólo le queda recurrir al padre.

"Desde el punto de vista de la adolescente, el padre es el típico que no tiene ni idea de nada, mientras ella cree que lo sabe todo. Eso le pasa a esta chica y a todos los que hemos tenido quince años", considera este padre de dos hijos de 23 y 21 años: "Hacemos lo que podemos, los niños no vienen con manual".

"El cine es poliédrico", considera López, como lo demuestra esta película, donde se mezclan las relaciones familiares con un punto de vista diferente sobre África y el turismo occidental, una historia nutrida con la experiencia de la propia directora.

Rodada cronológicamente, la película tiene la particularidad de que ninguno de sus actores es profesional, a excepción de López, enorme en su papel de padre de Marta (Elena Andrade) y Bruno (Ian Samsó).

"Trabajar con gente que no es actor de verdad me inspira y me ayuda a no poner por encima de la gente mi trabajo o mi personaje, sino primar la situación", apunta el ganador de un César por "Harry, un amigo que os quiere" (2000), una película que también le dio su primer Premio Europeo del Cine, aunque los Goya se le resisten: "Lo encuentro una vergüenza nacional", dice entre carcajadas.

"Me va tan bién todo que no me atrevo a sentir que alguien me deba algo; lo de me han nominado no sé cuantas veces, se me escapa un poco".

Aunque queda por ver su aterrizaje en la comedia musical, un proyecto francés que rodará el año próximo, a pesar de que no le gustan "nada". "Pero ésta -explica con ojos chispeantes- tiene un punto poético excéntrico extravagante muy chulo, las letras no riman pero las canciones son muy bonitas".

Por Alicia G.Arribas