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Dan más de mil besos en tres horas, "aguantan" estoicos las ganas de ir al baño y mantienen con tesón la sonrisa. Así afrontan algunos de los autores y autoras de la Feria del Libro una jornada en la que hacen horas extra porque las colas, en este penúltimo día, son como la sombra del ciprés.

Un minuto. Ese es el tiempo medio que cada autor suele dedicar a sus lectores, 60 segundos que se convierten en una pequeña vida porque para dedicar su libro tienen que preguntar no sólo como se llaman, sino algo más para escribir más allá del "con cariño".

Así lo hacen dos de los escritores que más gente han convocado durante la mañana en el parque del Retiro, el sevillano Francisco de Paula, conocido como Blue Jeans, y el malagueño Javier Castillo. Dos hombres que tienen claro que deben todo su respeto y profesionalidad a esos que han decidido comprar su obra.

"En ese minuto de firma recabo información con preguntas muy cortas como qué estudian", cuenta Castillo a Efe antes de meterse en la jaima donde, cual rey mago, ha ido cumpliendo los sueños de sus lectores al firmarle su última novela, "Todo lo que sucedió con Miranda Huff" (Suma de Letras).

Y lo mismo le pasa a otro ídolo de jóvenes como Blue Jeans, recién llegado de viaje y cuya expresión al ver a la gente que le esperaba ha sido: ¡Hoy parece que ha venido mucha gente!".

"Calculamos siempre el número de personas, suele ser el doble de los que han venido a las 12:00 horas, pero hoy parece que es mucha porque ya hay más de 90", cuenta detrás de un árbol del Retiro para evitar que cualquiera de sus seguidoras interrumpa la entrevista.

Aunque el sevillano no es "besucón", el que cuenta por miles los besos que da en un día como hoy es Castillo, en concreto alrededor de 1.600, cuatro por persona, dos de bienvenida y dos de despedida. Un número que se traslada a "sentadillas" si la firma la hace sentado, bromea.

Pero la colombiana Angela Becerra, en la feria con su libro "Algún día, hoy" (Planeta) supera al malagueño porque, según recuerda a Efe, tras una firma a 900 lectores acabó con el "cuello doblado". "Los dedos -afirma entre risas- no me duelen porque tengo tres dormidos".

Más allá de esos besos, las firmas, la foto y el minuto de conversación, ¿qué pasa si nuestros escritores y escritoras, que beben y beben agua para mitigar el caluroso sábado, necesitan ir al baño? (algo más que necesario teniendo en cuenta su jornada).

"Yo me aguanto, no interrumpo la cola por nada del mundo porque hay gente que ha venido a Madrid solo a verme y pierden el tren, pero también si la paro puede haber gente que se quede sin la firma", afirma con rotundidad Castillo, un no-usuario de los más de 20 baños que la organización de la Feria del Libro ha colocado por todo el recorrido.

Así lo hace también Blue Jeans, aunque este autor, conocido por no dejarse a nadie sin firmar y continuar en un banco una vez cerrada la caseta, sí que confiesa que en este cambio de ocupación aprovecha para ir al baño.

Y sí, son necesidades que comparten con cualquiera de los centenares de lectores y paseantes que se han acercado esta mañana a un caluroso Retiro, que ha recordado también a Ana María Matute, una de las fijas de esta feria que cuando falleció hace cinco años dejó que su espíritu siguiera viniendo a esta cita que tanto "disfrutaba".

Lo han recordado durante un acto amigos como la profesora Mari Paz Orduño, quien al hablar sobre Matute, una escritora "tocada por la gracia".

Por Pilar Martín