EFELondres

Llegas, juegas, pierdes y te vas. Esa suele ser la tónica habitual en el tenis. En los torneos más grandes, ese es el resultado de 127 tenistas. En un deporte individual, en el que al final, solo gana uno, de vez en cuando, entre los cientos de perdedores, aparece uno especiial, el único que lleva apellido, el 'perdedor afortunado'.

Con la denominación anglosajona de 'lucky loser' se conoce al tenista que pierde en la fase previa de un torneo, pero luego es repescado por una lesión o una baja de última hora. En definitiva, un perdedor con suerte.

En el torneo de Queen's, antesala de Wimbledon, de los 32 tenistas que comenzaron el cuadro final, solo uno de ellos es perdedor afortunado. De los 16 que iniciaron el pasado sábado las rondas clasificatorias, solo uno fue agraciado con la suerte del 'lucky loser'. Es español y se llama Roberto Carballés.

Después de perder el pasado domingo en última ronda de previa ante el esloveno Aljaz Bedene, Carballés consultó con su equipo y vio que estaba en primera posición para entrar al cuadro principal en caso de que alguien se borrara del torneo.

"Tenía que quedarme sí o sí porque siempre está la posibilidad de que llegue aquí algún jugador medio lesionado o incluso entrenando se haga daño, entonces la oportunidad de entrar en el cuadro final es buena", explicó a Efe el tenista tinerfeño en las instalaciones de Queen's.

Es entonces cuando comienza la odisea cargada de incertidumbre y muchas horas de espera. "Yo ya sabía que eran (Milos) Raonic o (Adrian) Mannarino los que podían irse", dice Carballés. "La opción de que haya un 'lucky loser' es bastante alta. Son muchos partidos a lo largo de un año y siempre hay jugadores tocados o que se lesionan", prosigue.

Una vez que el tenista, en este caso, Carballés, sabe que está en el primer puesto para entrar si se cayera alguien, su responsabilidad es la de firmar en el club media hora antes de que comiencen los partidos, si no, su hipotética plaza recaería en otro jugador.

El español hizo esto lunes y martes. La posibilidad sigue viva mientras no se terminen todos los partidos de primera ronda, por lo que se alarga cuando la lluvia obliga a suspender la jornada del martes en Londres.

"Tengo que estar pendiente por si hay alguien que se da de baja en el último momento.(La espera) Es bastante uff.. El lunes no, porque no llovió, el martes fue todo el día en el club esperando, el miércoles igual. Parecía que iba a entrar el miércoles a jugar y en último momento lo cancelan", reflexiona.

Con todo cubierto por el terrible tiempo londinense, el de Tenerife recibe el aviso de que Mannarino, campeón la semana pasada en S'Hertogenbosch, se baja del torneo por una lesión en el dedo.

"Me lo avisan cuando el otro jugador decide borrarse. Hay veces que el otro intenta apurar al máximo, como Mannarino, que quería ver si seguía lloviendo, se seguía aplazando el torneo y se iba encontrando mejor para jugar y lo decidió cuando faltaba un set para entrar".

Pero esto no siempre fue así. La ATP decidió hace no mucho cambiar las reglas para elegir al 'lucky loser', para evitar amaños y tenistas poco involucrados en el juego.

"Antes, el que iba de número uno en la previa ya sabía que estaba dentro porque se había retirado otro tenista y, por lo tanto, no necesitaba ganar ese último partido", señala Carballés.

La ATP combatió esto y ahora, si un jugador se ha borrado antes de que terminen todos los partidos de última ronda de previa, la plaza de 'lucky loser' se sortea entre los que tengan mejor ránking. En caso de que se acaben todos los partidos de la previa y sea entonces cuando se retira alguien, se elige al de mejor ránking, en el caso de Queen's, a Carballés, número 72 del mundo.

Otro de los cambios introducidos por la ATP palió el problema económico de un perdedor afortunado.

Antes, los gastos -como el alojamiento- de tenerse que quedar tres días más en el torneo, pese a estar eliminado, corrían a cuenta del jugador.

"Antes sí que había que pagárselo todo, pero ahora la ATP cambió la norma para que al 'lucky loser' número uno le paguen la estancia en el hotel, así que los gastos que he tenido estos días han sido la cena y poco más. Al final sí que sale a cuenta", relata.

Además y según cuenta Carballés, el 'lucky loser' cuenta con un arma que no tiene ningún otro jugador del cuadro, la segunda oportunidad, una segunda vida en el deporte.

"Como 'lucky loser', entras un poco más liberado, porque en el fondo ya había perdido. Es como una segunda oportunidad que te dan. Pasa muchas veces y es algo que hablamos entre los jugadores. Siempre que juegas contra un 'lucky loser' cuidado porque normalmente entran más sueltos, sin nada que perder porque ya estaban fuera del torneo. Se han dado muchos casos de ser luego campeón", asevera.

Sin embargo, no será este el caso del español, que se encontró con un especialista en la superficie como Nick Kyrgios que le despidió este jueves en dos sets, terminando con la suerte del perdedor afortunado.

Ahora, Carballés, que no necesitará de rondas previas para entrar al cuadro final de Wimbledon, viajará a Antalya (Turquía) para seguir preparando el tercer Grand Slam del año.

Así, acaba la odisea de un 'lucky loser' en un torneo de tenis, aguardando en una sala de espera y, sobre todo, sin nada que perder.

Manuel Sánchez Gómez