EFEBerlín

El Gobierno alemán presentó este jueves un paquete de medidas para hacer frente a la fuerte subida de los precios de la energía y los combustibles con una mezcla de alivios fiscales y ayudas directas.

Las medidas están dirigidas a paliar parte de las repercusiones económicas que tiene la guerra -y las sanciones a Rusia derivadas de ella- que, sin embargo, no se limitan al sector energético.

El aumento de los costes de producción de muchos bienes ha llevado también a un aumento de sus precios al consumidor. En algunos productos -el caso del aceite de girasol se ha vuelto emblemático- ha habido problemas de escasez, lo que ha llevado a algunos supermercados a racionar su venta.

Una parte clave del paquete de alivios es la rebaja fiscal de 300 euros que los trabajadores verán reflejada en sus nóminas y los autónomos en una reducción de los anticipos que deben pagar al fisco.

Otra medida es una rebaja en el precio de la gasolina y el diésel en 30 y 15 céntimos respectivamente durante los próximos tres meses, lo que se conseguirá a través de una rebaja temporal de los impuestos que los gravan.

Además, y también durante tres meses, se ofrecerán billetes mensuales para el transporte público de cercanías por valor de 9 euros.

Las familias recibirán una ayuda de 100 euros por hijo. Los perceptores de ayuda social tendrán una paga adicional de 100 euros después de que en un primer paquete de ayudas hubieran recibido ya una ayuda del mismo monto.

Actualmente el litro de gasolina cuesta en Alemania en promedio 2,09 euros y el litro de diésel 2,16 euros lo que presenta un aumento del 19 % y del 29 % desde el comienzo de la guerra.

Eso ha generado protestas de parte de camioneros ,que hace diez días organizaron una caravana en una autopista alemana para llamar la atención sobre la situación que, según ellos, no les permite cubrir los costes de su trabajo.

Los precios de la gasolina, según los transportistas, pueden llevar a que algunas mercancías no lleguen oportunamente a los supermercados.

La guerra no solo ha encarecido los precios de las gasolina sino también los del aceite para calefacción y el gas y a través de ellos los de la electricidad y la calefacción.

El Gobierno alemán se ha mostrado hasta ahora reacio a introducir directamente el sector energético en las sanciones a Rusia y eso explica por ejemplo que los bancos a través de los que se paga el suministro de gas no fueron excluidos del sistema SWIFT.

El 55 por ciento del gas y cerca del 30 por ciento del petróleo que consume Alemania proceden de Rusia y el argumento del Gobierno para mantener las compras de gas es que no se pueden llevar las sanciones a un extremo en que la propia población no esté dispuesta a aceptarlas.

La industria celebró que el Gobierno logre mantener al sector energético fuera del régimen de sanciones y se ha expresado preocupación por el aumento de los costes.

El gerente de la Confederación Alemana de Cámaras de Industria y Comercio (DIHK), Achim Derks, admitió por su parte que muchas empresas están amenazadas por una explosión de costes.

La mitad de las empresas alemanas no habían cerrado sus contratos de electricidad y gas antes de que comenzara la guerra, por lo que tienen ahora que negociarlos a partir de los nuevos precios, según Derks.

El gerente de la DIHK recordó que, mientras que en 2015 una empresa mediana del sector de vidrio pagaba cerca de 100.000 euros mensuales por el suministro de energía ahora debe pagar hasta cinco veces más.

Además del paquete de medidas para paliar las repercusiones inmediatas el Gobierno actual ha planteado una estrategia a largo plazo -basada ante todo en el impulso a las energías renovables, en el aumento de la electromovilidad y en la diversificación de las fuentes de energía- para reducir y a largo plazo eliminar la dependencia energética frente a Rusia.

En ese contexto se enmarca la reciente gira del ministro de Economía, Robert Habeck, que visitó Catar y Emiratos Árabes para intensificar la cooperación energética con esos países. Con Catar en lo referente al gas líquido y con los Emiratos ante todo en relación con la producción de hidrógeno verde.

En un discurso ante el parlamento Habeck admitió este jueves que en el futuro la energía no vendrá necesariamente de países democráticos. "La diferencia será que nunca más nos pondremos en manos de un solo proveedor", admitió. EFE

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