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El Banco Santander registró unas pérdidas históricas de 8.771 millones de euros en 2020 debido a las provisiones dotadas por la crisis del covid-19 y a los saneamientos que tuvo que asumir por el deterioro del valor de algunas filiales y los costes de reestructuración, entre ellos los de España.

Así lo ha explicado hoy la presidenta del Grupo, Ana Botín, en una rueda de prensa remota junto con el consejero delegado, José Antonio Álvarez, al tiempo que ha reclamado al Gobierno que dé ayudas directas a los autónomos, las pymes y las empresas más afectadas por la pandemia, "lo antes posible", como han hecho otros países.

LAS VACUNAS, CLAVE DE LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA

En cualquier caso, aunque ha admitido que la situación es aún complicada y hay mucha incertidumbre, se ha mostrado razonablemente optimista y ha dicho que la clave de la recuperación económica es que las vacunas lleguen y se distribuyan rápidamente, y ha confiado en que un 70 % de la población esté vacunada en el verano.

Botín ha recordado que sin los ajustes realizados, que superan los 12.000 millones, el beneficio ordinario hubiera sido de 5.000 millones, un 38 % menos, debido a la crisis y a las provisiones, pero muy apoyado en unos ingresos que se mantienen estables, a una elevada solvencia y a unos nutridos colchones de capital.

Todo esto, junto con los planes de optimización digital que tienen en marcha, entre ellos One Santander, permitirá al banco seguir creciendo sin fusiones, de forma orgánica, y estar preparados al mismo tiempo para recuperar el dividendo en efectivo en cuanto sea posible, con idea de repartir entre el 40 y el 50 % del beneficio.

BOTÍN DEFIENDE EL ERE EN ESPAÑA

Pero todos estos planes tienen que ser compatibles con la adaptación del negocio a los nuevos tiempos digitales, que en España incluye un ERE que supondrá la salida de más de 3.500 empleados y el cierre de más de 1.000 oficinas, aunque también se está contratando personal con perfil más digital, ha dicho Botín.

Los préstamos y anticipos a la clientela se redujeron un 2,8 % en comparación interanual y quedaron en 916.199 millones de euros, con una morosidad del 3,21 %, mejor que el 3,32 % de 2019; en tanto que los depósitos de los clientes crecieron un 3 % y sumaron 849.310 millones.

La entidad ha facilitado moratorias para hipotecas y otros préstamos por valor de 112.000 millones de euros en 2020, de las cuales un 80 % expiraron al final del ejercicio y solo un 3 % pasaron a dudosos.

BRASIL, EL MOTOR DE LAS CUENTAS ANUALES

Por áreas geográficas, las dotaciones a provisiones afectaron en gran medida a los principales mercados donde opera el banco, encabezados por Brasil, donde ganó 2.113 millones de euros, casi cuatro veces más que en España, donde obtuvo 517 millones (-67 %).

En Santander Consumer Finance (SCF), el área dedicada a financiar bienes de consumo, el beneficio ordinario bajó un 16 %, hasta 1.085 millones de euros, muy condicionado por la crisis del covid-19, aunque se notó una recuperación en la segunda mitad del año.

En Norteamérica, que incluye México y Estados Unidos, la ganancia ordinaria bajó un 3 %, hasta 1.492 millones de euros, en tanto que en América del Sur ganó 2.927 millones, un 40 % menos, fuertemente impulsado por Brasil con los citados 2.113 millones de euros.

En cuanto a los principales márgenes de la cuenta de resultados del Grupo, el de intereses -que recoge los ingresos- bajó un 9,3 % interanual, hasta 31.994 millones, en tanto que el bruto bajó un 10,1 %, hasta 44.279 millones, y el neto cayó un 10,8 %, a 23.149 millones.

La ratio de eficiencia del Santander se mantuvo en el 47 %, en tanto que la rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE) se situó en el 1,95 %, tras todos los ajustes mencionados, aunque el ROTE ordinario fue del 7,44 % y el banco mantiene su objetivo de alcanzar un ROTE del 13-15 % a medio plazo.