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El BBVA destinará los 2.000 millones de euros que le quedan en su balance tras la venta de su filial estadounidense, así como cualquier excedente que pueda generar en el futuro, en seguir invirtiendo en sus franquicias más potentes y en continuar mejorando su remuneración al accionista o dividendo.

Así lo ha explicado el presidente de la entidad, Carlos Torres Vila, en una entrevista publicada este lunes en su web corporativa, en la que recuerda que entre el año pasado y este esperan repartir un dividendo superior a los 7.000 millones de euros, cerca del 20 % de la capitalización actual del banco.

Esta cantidad, añade, incluye el plan de recompra de acciones que está ejecutando actualmente, y en el que prevé hacerse con hasta un 10 % de su capital en el mercado en varias operaciones, que sumarían en total unos 3.500 millones de euros.

En cuanto a la opa sobre el 50 % de su filial turca Garanti, anunciada el pasado noviembre, que tendría un coste de unos 1.800 millones de euros pero no empeoraría el ratio de capital del banco, el presidente ha vuelto a defender esta operación como han hecho en varias ocasiones tanto él como su "número dos", Onur Genç.

"Turquía es un país estratégico para BBVA" y tiene un "enorme potencial" por su tamaño, sus características demográficas, sus fuertes vínculos comerciales con Europa, además del bajo nivel de bancarización de su población, explica.

Y Garanti, la filial que ahora intenta poseer al 100 %, es líder en ese mercado y, pese a la depreciación de la lira turca y otros problemas, ya ha demostrado "que es capaz de generar rentabilidades elevadas en entornos complejos", con un resultado medio de más de 1.200 millones de euros en los últimos cinco años.

El presidente de BBVA también recordó que la optimización del capital es uno de los objetivos que quiere alcanzar en 2024, como anunció en el Investor Day del pasado noviembre, así como un ratio de eficiencia del 42 %, un porcentaje de rentabilidad ROTE del 14 %; un crecimiento anual medio del 9 % de su valor contable por acción más dividendos y captar 10 millones de nuevos clientes.

Asimismo, quiere canalizar 200.000 millones de euros en finanzas sostenibles desde 2018 hasta 2025, el doble de los 100.000 millones fijados como objetivo inicial.

Todo ello en un entorno de "recuperación económica", que Torres Vila cree continuará en 2022, a medida que se despejen incertidumbres como la inflación, las tensiones en las cadenas de suministros o las nuevas variantes de la covid-19.

Y más allá del plano económico, espera que sigan avanzando la digitalización y la innovación tecnológica, así como la sostenibilidad y en concreto, la descarbonización, que debe ser una de las prioridades en la agenda de todos los gobiernos en 2022.