El servicio de Estudios del BBVA ha revisado al alza la previsión de crecimiento de la economía española para 2019 y estima que el PIB crecerá el 2,3 %, una décima más de su anterior pronóstico y del de el Gobierno en funciones, aunque alerta de que sigue habiendo elevados riesgos.

Según el informe "Situación España" publicado este miércoles por el BBVA Research el PIB español, sigue una senda de desaceleración y aumentará el 1,9 % en 2020 ya que el crecimiento global se estabilizará en niveles más bajos.

De momento para este año se espera que la tasa de crecimiento intertrimestral se sitúe entre el 0,5 % y el 0,7 % y que se sustente en los efectos positivos para España de una política monetaria más acomodaticia y de precios del petróleo más bajos.

De cumplirse este escenario, en 2019 y 2020 se crearían alrededor de 810.000 puestos de trabajo y la tasa de paro se reduciría hasta el entorno del 12,2 % a finales del año próximo.

Sin embargo, la situación de vulnerabilidad de la economía sigue siendo alta debido a las tensiones sobre el comercio mundial entre EEUU, China y la Unión Europea y la incertidumbre política que hay en España, que continúa "en niveles altos y sigue siendo una de las principales fuentes de inestabilidad".

No obstante, el responsable de Análisis Económico del BBVA Research, Rafael Doménech, cree que esta situación "viene de lejos" y habría que preguntarse si "nos hemos acostumbrado a vivir ya con ello".

Ha resaltado que la incertidumbre económica, que resta entre 2 y 3 décimas al crecimiento del PIB, se sitúa en niveles por debajo de los que registró en momentos electorales anteriores.

La entidad alerta de que la fragmentación del espectro político consecuencia de las elecciones generales hace más difícil alcanzar acuerdos y continuar con la recuperación.

Para el BBVA Research, el tono del impulso fiscal puede cambiar durante la segunda parte del año si finalmente hay Gobierno.

Se espera además que la recuperación ayude a reducir el déficit público hasta el 1,9 % del PIB en 2020, aunque los analistas del BBVA pronostican que para cumplir con los objetivos de déficit marcados por Bruselas habrá que aumentar impuestos o reducir el crecimiento del gasto público.

Sobre la política fiscal, el documento señala que la probabilidad de que se aprueben unos Presupuestos Generales del Estado para 2019 desciende y avisa de que el retraso en la toma de posesión de los nuevos gobiernos (central y autonómicos) podría ralentizar la toma de decisiones.

La falta de consensos cobra relevancia ante el posible agotamiento de la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo (BCE), que permitió mantener el crecimiento de la demanda interna, puntualiza la entidad.

Y es que tanto la demanda interna como las exportaciones han reducido su dinamismo algo más de lo esperado en los últimos meses y la renta bruta disponible ha aumentado menos de lo previsto, además de que el incremento que se ha producido tendría un impacto menguante en el consumo.

Doménech ha puntualizado que esto sorprende dado el alza en el salario mínimo interprofesional o medidas como el aumento de las pensiones o las remuneraciones a los empleados públicos, y cree que el aumento de la renta se concentra cada vez más en colectivos con una menor propensión a consumir.

El aumento de la incertidumbre relacionado con la política económica podría haber afectado a la confianza de los hogares y como ejemplo apunta el ajuste en la compra de automóviles, que se mantiene por debajo de los niveles de hace un año y la moderación del crecimiento del crédito al consumo.

También espera que la inversión en vivienda continúe aumentando, ya que aunque el empleo se ha recuperado el nivel de ventas e hipotecas está "un escalón" por debajo de antes de la crisis económica.

"Su evolución ha sido algo menos favorable de lo que apuntarían sus fundamentales. Esto podría apuntar a factores relacionados con la incertidumbre regulatoria que rodea al sector y que estarían limitando su velocidad de avance", alerta el informe, que considera limitado el impacto negativo del alza del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) sobre el empleo y que estarían asumiendo los empresarios.

Aunque mantiene que la subida del SMI provocará en 2019 una pérdida de creación de empleo de entre 20.000 y 75.000 puestos de trabajo.