EFEBruselas

El primer debate sobre el futuro de las reglas fiscales sirvió para que los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro (Eurogrupo) constataran este lunes sus diferencias en una reunión en la que el representante alemán, Christian Lindner, que se estrenaba en este foro, puso énfasis en la reducción de la deuda pública.

Los Diecinueve tuvieron su primer intercambio sobre el futuro del Pacto de Estabilidad y Crecimiento desde que la Comisión Europea relanzase los debates y la cita sirvió para que los socios de la moneda común expresaran una vez más sus posiciones discrepantes.

Las reglas presupuestarias que limitan el déficit y la deuda públicos están suspendidas desde el inicio de la pandemia, pero la intención de Bruselas y de los países es recuperar su aplicación en 2023.

Los países del euro difieren en el calado de las reformas: Alemania, Austria o los nórdicos prefieren cambios superficiales para simplificar las reglas, mientras el Sur del bloque apuesta por una revisión más profunda que deje espacio al crecimiento económico.

Las miradas estaban puestas este lunes tanto en Lindner, nuevo ministro de Finanzas alemán, como en su homóloga de Países Bajos, Sigfrid Kaag, que también se reunía por primera vez con sus colegas del Eurogrupo.

La neerlandesa, en nombre de un país tradicionalmente reacio a grandes cambios en las reglas fiscales, llegó a la cita consciente de las “fuertes divergencias” entre las capitales y también declaró que el nuevo Gobierno del que forma parte “ha tomado la decisión de llevar a cabo las inversiones necesarias y orientadas al futuro”.

REDUCIR LA DEUDA PÚBLICA

“El Pacto de Estabilidad y Crecimiento ha demostrado su flexibilidad durante la crisis y ahora es el momento de construir de nuevo colchones fiscales”, argumentó, por su parte, el alemán Lindner, antes de declararse “muy a favor” de iniciar el proceso de reducción de deuda.

El responsable de Finanzas del nuevo Ejecutivo en Berlín se mostró convencido de que el resto de sus colegas en el Eurogrupo comparten la necesidad de iniciar un proceso de consolidación presupuestaria, aunque concedió que “las perspectivas pueden diferir”.

A pesar de que mantiene un planteamiento completamente opuesta, Bruno Le Maire, ministro de Finanzas de Francia, país que ostenta este semestre la presidencia de turno de la UE, aseguró que París y Berlín podrán articular en los próximos meses una postura común sobre este asunto.

Expresó, sin embargo, que “el crecimiento va antes que la estabilidad” y abogó por construir “una nueva prosperidad” europea con una recuperación “duradera y justa”.

“Necesitamos unas reglas más favorables al crecimiento y que se adapten mejor a la situación de partida de cada uno de los países”, reivindicó también el portugués Joao Leao.

HUIR DE LAS TRINCHERAS DEL PASADO

En una rueda de prensa una vez finalizada la reunión, el presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, afirmó que es “evidente” que los socios del euro tendrán “muchas otras discusiones” sobre las reglas fiscales durante los próximos meses, pero también valoró el “buen tono” de este primer intercambio.

“Los colegas intervinieron conscientes de la importancia de este debate y, aunque expusieron sus puntos de vista nacionales, fueron conscientes de la necesidad de encontrar un acuerdo en este ámbito a medida que avanzamos hacia 2022”, resumió.

La vicepresidenta de Asuntos Económicos del Gobierno español, Nadia Calviño, destacó que el tono “constructivo” del debate aunque “las posiciones fundamentales de los distintos países son bien conocidas”.

“Todos los países somos conscientes de la necesidad de mirar al futuro, de salir de las viejas trincheras, de las líneas divisorias y debates del pasado si queremos afrontar juntos y con éxito la transición verde y digital”, remarcó la española, que también insistió en que “no tiene sentido volver a aplicar sin mas las reglas prepandemia.

“Necesitamos abordar importantes inversiones públicas y fomentar también la inversión privada en un marco fiscal adecuado a nivel europeo”, argumentó.

En una línea similar a la de Calviño, el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, celebró que los socios del euro son “conscientes” de que el momento actual no es “un nuevo capítulo de una historia en la que cada uno repite cual es su posición”, sino que tienen “la voluntad de hacer un esfuerzo común” que invita al optimismo.