EFEBruselas

La Comisión Europea prevé que los ciudadanos europeos tendrán que reducir el consumo energético al menos un 5 % e invertir esta década 210.000 millones de euros más en renovables, eficiencia energética e infraestructuras para alejar a la UE de los hidrocarburos rusos, en particular del gas.

"Tenemos que poner fin a esta dependencia lo antes posible y más rápido de lo que habíamos previsto antes de esta guerra", dijo el vicepresidente de la Comisión encargado del Pacto Verde, Frans Timmermans, en la presentación de los detalles del plan "Repower EU" para que la UE prescinda de dos tercios de las compras de gas ruso en un año y se separe definitivamente de esas importaciones en 2030.

La nueva hoja de ruta de la Comisión, diseñada con urgencia tras la invasión rusa de Ucrania el pasado febrero, acelera el plan "Fit for 55" presentado hace un año por Bruselas para que la UE reduzca en 2030 sus emisiones de CO2 al menos en un 55 % de las de 1990, como senda para descarbonizar su economía en 2050.

"'Repower EU' es el undécimo piso en un edificio de diez plantas", resume un alto funcionario europeo, quien considera que "va a ser durísimo, pero también va a merecer la pena".

NUCLEAR, CARBÓN Y CLIMA

Sustituir unos 100.000 millones de metros cúbicos de gas (100 bcm) de los 155 bcm que la UE compra cada año a Moscú implicará que se alargue la vida de plantas de generación eléctrica con carbón y que se construyan nuevas centrales nucleares.

La Comisión calcula que el "mix" energético comunitario en 2030 tendrá unos 100 teravatios por hora adicionales de carbón y otros 44 teravatios hora de generación atómica.

Pero esto no comprometerá los objetivos climáticos de la Comisión. La nuclear apenas libera CO2 y, pese a que se quemará más carbón, también se invertirá masivamente en energías limpias, con 86.000 millones de euros para renovables y 27.000 millones para infraestructuras "clave" de hidrógeno verde, combustible en cuyo desarrollo tiene depositadas grandes esperanzas la Comisión Europea.

El plan eleva el objetivo de energías renovables al 45 %, desde el 40 % fijado en la actualidad, y el de eficiencia energética al 13 %, cuatro puntos por encima del vigente.

Para ello, marca el objetivo de duplicar la capacidad de energía solar fotovoltaica instalada en la UE hasta los 600 gigavatios (GW) en 2030 y acompaña esta meta con una iniciativa para obligar legalmente a instalar paneles solares en todos los edificios públicos, comerciales o residenciales de nueva construcción.

También se intentará aumentar a 35 bcm la producción de biometano y simplificar las reglas para obtener permisos y autorizaciones para infraestructura de energía renovables, que actualmente requieren de media 9 años para los parques eólicos y 4 años para los solares.

"En balance, espero, tendremos un plus en términos de reducción de emisiones, pero no espero que terminemos con más emisiones", dijo Timmermans.

Parte de esas inversiones saldrán de prestamos del fondo europeo de recuperación no solicitados por los Estados miembros, de ayudas directas y de la venta de derechos de emisión que actualmente forman parte de la reserva del sistema de comercio de emisiones (ETS), así como de la Política de Cohesión y la Política Agrícola Común (PAC).

Además, dejar de comprar energía a Rusia generará un importante ahorro pues la Unión Europea se gastó el año pasado 5.420 millones de euros en carbón ruso, otros 17.300 millones en gas y 74.000 millones en petróleo. Con todo, parte de la desconexión pasará también por diversificara los proveedores de combustibles fósiles, con el foco puesto en socios como Noruega o los países del Golfo.

SANCIONES Y PETRÓLEO

El nuevo plan de la Comisión se centra en el gas, pues los Veintisiete ya han prohibido la importación de carbón ruso y negocian un veto también al petróleo.

No obstante, varios países, como Eslovaquia, República Checa, Grecia o Chipre, son reticentes a aprobar ese veto, que requiere la unanimidad de los Veintisiete, y Hungría se opone frontalmente.

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, el mayor aliado en la UE de Vladímir Putin, argumenta que su país depende del petróleo ruso porque sus oleoductos y refinerías están preparados para las características de ese crudo, más pesado que el saudí.

Por eso, la Comisión Europea ofrece invertir 2.000 millones de euros en infraestructuras petroleras en esos países, de los que "unos cientos de millones" irían a Budapest, según fuentes europeas, que precisan que para eso Hungría tendrá que plegarse a las exigencias de Bruselas en materia de respeto al Estado de derecho.