EFEBruselas

La Comisión Europea (CE) presentó este miércoles su propuesta para implementar en la Unión Europea (UE) las reglas internacionales de requisitos de capital de Basilea III, que incorpora ajustes y amplía los plazos para aplicarlas con el fin de limitar a menos del 10 % el aumento de las exigencias para la banca europea en plena recuperación pospandemia.

Estas normas son la última tanda de las medidas globales adoptadas a raíz de la crisis financiera para reforzar la capacidad de los bancos de responder ante pérdidas y mejorar su supervisión, que han servido para que frente a la COVID-19 el sector haya sido parte de la solución, destacó la Comisión.

"Los bancos en Europa tienen mucho más capital que antes de la crisis financiera, pero todavía afrontan retos para la rentabilidad y estamos en las primeras fases de la recuperación tras la crisis de la COVID-19", dijo la comisaria de Servicios Financieros, Mairead McGuinness.

COLCHONES DE CAPITAL

El objetivo principal de Basilea III es asegurar que los modelos internos que usan los bancos para ponderar los riesgos de sus activos no los infravaloran, de modo que se fije el nivel adecuado de capital que necesitan para cubrirlos, después de que se comprobase que algunos cálculos internos eran demasiado optimistas.

La parte central y más controvertida es el llamado "output floor", un indicador que limita la diferencia que puede haber entre el riesgo ponderado con modelos internos o con el modelo consensuado de Basilea III: la estimación interna no puede ser menor del 72,5 % del riesgo calculado con el modelo global.

Los bancos europeos temían que esto aumentase sus exigencias de capital en mayor medida que para los bancos de otros países.

La propuesta de Bruselas prevé incorporar este baremo a partir de 2025, pero da cinco años para aplicarlo totalmente, al tiempo que lo flexibiliza e introduce periodos transitorios en ciertas carteras para tener en cuenta las "especificidades" de la banca europea.

Según sus cálculos, los requisitos de capital aumentarán entre un 0,7 % y 2,7 % para 2025, mientras que para 2030 el incremento sería de entre el 6,4 % y el 8,4 %, por debajo del 13,7 % que anticipaba la Autoridad Bancaria Europea y del 18,5 % que se habría alcanzado de no hacer ajustes.

FLEXIBILIDAD EN PYMES E HIPOTECAS

En concreto, esta flexibilidad en los requisitos de capital se aplicará en el caso de los préstamos a pequeñas empresas que no tengan "nota" de una agencia de calificación, o a las hipotecas de bajo riesgo, dónde se da un periodo transitorio de ocho años.

Además, las inversiones en capital a largo plazo y estratégicas de los bancos no se considerarán "inversiones especulativas".

El objetivo es que el crédito siga fluyendo a hogares y empresas, que en la UE dependen más que en otras jurisdicciones de la financiación bancaria.

Para McGuinness se trata de una propuesta "equilibrada y creíble", que atiende a la necesidad de implementar "fielmente" los acuerdos globales -como reclaman los supervisores-, pero también a las llamadas para que no conllevase un aumento generalizado de los requisitos de capital en un momento de pandemia.

La comisaria defendió además la decisión de que las normas entren en vigor en 2025, dos años después de lo previsto por el comité de Basilea pese a que este ya dio un año adicional (hasta 2023) por la covid-19, debido a que deben ser negociadas entre los Gobiernos de la UE y la Eurocámara.

"Espero que el comité de Basilea entienda que el 2025 es más realista", dijo en una entrevista con Efe y otros medios internacionales.

La Federación Bancaria Europea reconoció que la propuesta aborda varios aspectos que querían, pero pide seguir debatiendo para adoptar "soluciones permanentes para mantener los ratios de capital actuales de los bancos sin reducir su capacidad de financiar la recuperación". En particular, reclaman no aplicar el "output floor" a los requisitos de capital nacionales.

MÁS PODER AL SUPERVISOR

Al margen de Basilea III, Bruselas propuso dar más poder a los supervisores para evaluar ciertas operaciones bancarias, como la compra de participaciones significativas, transferencias de activos o pasivos, fusiones y divisiones, cuando sean relevantes desde el punto de vista prudencial.

También tendrán más competencias para supervisar los nombramientos de directivos antes de que se produzcan.

La Comisión prevé asimismo armonizar la supervisión de filiales en la UE de bancos de terceros países, ya que estas representan buena parte de su actividad en los Veintisiete y pueden suponer un problema para la estabilidad financiera. Los supervisores podrán pedir a los grupos de importancia sistémica que reestructuren su negocio si lo ven necesario.

SOSTENIBILIDAD

Bruselas plantea también introducir nuevos requisitos de sostenibilidad para los bancos, que deberán evaluar e informar de la gestión de sus riesgos medioambientales o sociales, y encargar a los supervisores que vigilen esta dimensión.

La CE insiste en que todas estas normas serán proporcionadas y evitarán sobrecargar a las entidades pequeñas.