EFEBerlín

Los socios de la gran coalición de la canciller Angela Merkel acordaron este miércoles un plan de reactivación de la economía post-pandemia de un volumen de 130.000 millones de euros para apoyar a las familias, los gobiernos locales y que prevé una reducción de impuestos.

Las cúpulas de los tres partidos -la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y el Partido Socialdemócrata (SPD)- acordaron los términos del plan después de dos días de reuniones y sus detalles fueron explicados por Merkel, a quien acompañaba entre otros el ministro de Finanzas y vicecanciller, Olaf Scholz.

La canciller calificó el plan de "respuesta valiente" a la crisis económica más grave de la historia de la República Federal Alemana, haciendo hincapié en el dato dado a conocer este miércoles de que siete millones de trabajadores se encontraban en mayo en régimen de jornada reducida, lo que muestra "la frágil base sobre la que nos encontramos".

"Queremos decirle a la gente de este país, ya sean empleados o empresarios, sean padres y madres, que intentamos salir con fuerza de esta situación difícil y que hemos colocado la piedra angular para ello", afirmó Merkel.

El acuerdo, presentado a grandes rasgos y que debe ser aun aprobado por el parlamento, prevé una reducción del Impuesto del Valor Añadido (IVA), el apoyo federal a las comunidades locales afectadas por la crisis de la pandemia del coronavirus y la introducción de un bono o ayuda por hijo de 300 euros.

El plan anunciado tomará 60.000 de los 156.000 millones de euros de un paquete aprobado el pasado marzo, al inicio de la pandemia y que no ha sido gastado en su totalidad; su alcance es mayor de lo avanzado en los últimos días, cuando se valoraba un volumen de un máximo de 100.000 millones de euros.

ALENTAR EL CONSUMO

La bajada del IVA - del 19 al 16 % en el tipo normal y del 7 al 5 % en el tipo reducido- estará en vigor desde el próximo 1 de julio y hasta el 31 de diciembre y según el ministro de Finanzas implicará una pérdida de 20.000 millones de euros en recaudación fiscal, aunque el Gobierno confía en que sirva para alentar el consumo.

"Es una medida socialmente justa porque el IVA lo pagan todos y esperamos que tenga un amplio efecto en la reanimación de la economía", explicó Merkel.

A nivel local, los municipios que se encuentren en dificultades financieras podrán contar a partir de ahora con mayores partidas presupuestarias de las arcas federales, un proyecto defendido desde hace tiempo por el socialdemócrata ministro de Finanzas, que destacó que se trata de una medida "duradera" y "estructural", sin límite de tiempo.

Otra reivindicación que la SPD logró imponer es el bono de 300 euros para las familias con hijos, con el que se pretende dar un impulso "para que las familias miren hacia adelante", aunque otra de las medidas propugnadas por Scholz, la condonación de las deudas antiguas de los municipios en peor situación financiera, ha quedado aparcada por el momento.

UN FUTURO SOSTENIBLE

La canciller Merkel subrayó que una parte importante del paquete de medidas está diseñado con miras a un futuro sostenible y tiene el propósito de avanzar en digitalización, fomentar la movilidad eléctrica y las energías renovables e invertir en campos innovadores como la computación cuántica y la inteligencia artificial para mejorar la competitividad de la industria alemana.

Uno de los puntos más contenciosos de las 21 horas de negociaciones, las subvenciones para la compra de coches con motores convencionales, quedó finalmente descartado, mientras que se duplicarán las ayudas para la electromovilidad.

El líder de la CSU Markus Söder, que era uno de los principales defensores de las primas para los coches a gasolina, concedió finalmente que la medida general de la bajada del IVA beneficiará también a la industria del automóvil convencional y afirmó que lo importante es "generar impulso" y "transmitir optimismo" en el "periodo determinante" de los próximos seis meses..

En cuanto al impacto financiero del paquete, el vicecanciller Scholz recalcó que Alemania dispone de las suficientes reservas como para poder permitirse las medidas sin recurrir al endeudamiento y que mantendrá "presupuestos sólidos para el futuro".

"Pueden confiar en que el ministro de Finanzas vigila bien el dinero", bromeó.