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El sector agroalimentario sigue con inquietud los desencuentros entre la Unión Europea (UE) y el Reino Unido, y alerta de las graves consecuencias de un Brexit sin acuerdo, tales como una crisis de mercados o una reducción de la pesca.

Bruselas y Londres mantienen esta semana su cuarta ronda negociadora del acuerdo que marcará la relación definitiva tras el divorcio, con posiciones muy enfrentadas.

El Reino Unido abandonó la UE el pasado 1 de febrero y durante este período transitorio, los operadores agrícolas y las empresas pesqueras han mantenido sus relaciones con ese país con normalidad, en un período solapado por la pandemia, según han declarado a Efe fuentes del sector.

La ronda de esta semana es la última antes de un encuentro de alto nivel, el próximo 18 de junio -para evaluar si hay progresos suficientes-. Según el acuerdo de salida del Reino Unido de la UE, el 30 de junio es la fecha límite para extender el período de transición más allá de 2020.

La situación deseable para el sector agroalimentario es la más cercana al “statu quo” y la más temida un Brexit “duro” sin acuerdo, que implique una relación del Reino Unido con la UE como si fuera un país tercero sin convenio especial.

“Un Brexit duro sería la hecatombe. Demoledor”, ha afirmado el director de la Federación de Productores Exportadores Hortofrutícolas (Fepex), José María Pozancos.

La pesca “es la prueba del algodón” del Brexit, según el representante español en la Alianza Europea por la Pesca (EUFA), Iván López, de la patronal de armadores Cepesca, en alusiones a que Londres maneja este sector para mostrar fuerza en sus negociaciones con la UE.

España envía al Reino Unido el 8 % de sus exportaciones agroalimentarias, con un valor superior a los 4.000 millones de euros. El 9 % de las importaciones británicas de alimentos y bebidas proceden del mercado español y destacan las de vino, frutas y hortalizas, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación relativos a 2018.

MERCADO FUNDAMENTAL PARA FRUTAS Y HORTALIZAS

En 2019, las ventas hortofrutícolas al mercado británico alcanzaron 1,5 millones de toneladas, y 1.779,6 millones de euros (154 millones por mandarinas, 220 por frutos rojos o 125 millones las de tomates), según Fepex.

El mercado británico absorbe un 25 % de las exportaciones hortofrutícolas nacionales, de acuerdo con esta patronal.

Un Brexit duro es “una amenaza gravísima que no podríamos soportar”, según Pozancos, quien ha alertado de que el Reino Unido negocia en paralelo pactos con competidores agrícolas directos de España, como Marruecos.

Por ello, Pozancos ha añadido que el comercio español hortofrutícola se desequilibrará por las trabas nuevas y en consecuencia “pérdidas” en el destino británico y por el exceso de oferta: “Nos enfrentaríamos a una crisis mucho más grave que la del veto ruso”.

Productores, exportadores y cooperativas esperan que las posturas se acerquen hacia un acuerdo.

PESCA ENTRE LOS ESCOLLOS

Uno de los aspectos más difíciles de la negociación es la pesca.

España tiene como prioridad mantener el acceso de la flota a las aguas británicas; en el proceso negociador se ha vinculado a esa condición la apertura comercial del mercado comunitario al pescado del Reino Unido.

Unos 30 barcos españoles faenan en aguas británicas, a los que se suman empresas pesqueras con capital español que operan en Malvinas.

Pero, en opinión de López, un divorcio duro puede afectar al “puzzle” de las cuotas y a muchos más barcos, ya que a partir de 2021 el Reino Unido no entra en el régimen de Totales Admisibles de Capturas (TAC) que rige el Atlántico y podría suponer una reducción de los cupos que se reparten entre los buques comunitarios.

Por ejemplo, según López, los navíos de bajura que extraen bacaladilla o jurel se verían perjudicados por esa rebaja.