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La propuesta de un abono de transporte público a solo 10 euros propuesto por la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, para ayudar a las familias ante la escalada de precios, como ha hecho Alemania, se encontrará con 17 modelos autonómicos, en muchos de los cuales ni siquiera existe ese abono.

Belarra envió esta y otras propuestas el pasado lunes a los ministerios competentes y al de la Presidencia para su inclusión en el Plan de Respuesta sobre el Impacto de la Guerra, que el Gobierno va a prorrogar, y el PSOE ha dicho que se analizará.

La idea de reducir a 10 euros el precio de todas las modalidades de abono de transporte público, tanto urbano como interurbano, que supondría un ahorro global para los usuarios de 560 millones de euros, está inspirada en el abono mensual puesto en marcha en Alemania desde el día 1 para paliar el alza de los precios de la energía en el ciudadano, que permite usar de modo ilimitado autobuses, metros y trenes regionales por 9 euros al mes.

En apenas unas horas se vendieron 200.000 abonos, pero la idea fue objeto de una dura discusión a escala de los estados federados (Länder), por los efectos en la recaudación del transporte público y la necesidad de reforzar algunos servicios ante el previsible aumento de pasajeros, aunque finalmente la cámara de representación territorial (Bundestag) dio su visto bueno.

En España, donde, según la Estadística de transporte de viajeros publicada este viernes por el INE, los sistemas de metro todavía transportaron el pasado abril 15 millones de viajeros menos que en el mismo mes de 2019, cuando aún no había llegado la covid-19, y los autobuses 27,3 millones menos, cada comunidad tiene su propio modelo de transporte público y billetes y tarifas diferentes con precios reducidos para colectivos determinados.

Uno de los modelos que ha podido considerar la propuesta es el del abono de transporte del Consorcio Regional de Madrid, creado hace 37 años, que agrupa Metro, Cercanías y autobuses urbanos e interurbanos y está estructurado en zonas tarifarias concéntricas que se extienden incluso a provincias limítrofes, más un abono joven a únicamente 20 euros para todo el territorio.

Según los datos facilitados por la Comunidad de Madrid, hay 4,5 usuarios dados de alta en el sistema, para los que el abono mensual cuesta entre 54,60 euros en la zona de Madrid capital, 82 en la que comprende toda la región y 131,60 en la que llega a Toledo capital.

En Cataluña, los títulos más vendidos son la T-Casual, un billete unipersonal válido para 10 viajes por 11,35 euros, y la T-Usual, que permite viajes ilimitados durante 30 días por 40 euros, tanto en el Metro como en los Ferrocarriles catalanes o Rodalies (Cercanías), autobuses urbanos e interurbanos o tranvías metropolitanos.

En 2019, antes de la pandemia, se registraron más de mil millones de validaciones, unas cifras que la crisis sanitaria ha reducido drásticamente.

Los títulos de la red de consorcios de transporte de Andalucía, que en 2019 superó los 74 millones de viajeros, pero el año pasado tuvo solo 47,3 millones, se pueden utilizar en los autobuses metropolitanos y en buena parte de los urbanos, en los metros, en el tranvía de Sevilla y en el catamarán de la Bahía de Cádiz, así como en los Cercanías de Renfe en Cádiz, con precios variables en función del área metropolitana.

Otro modelo es del Galicia donde existe una Tarjeta del Transporte Público que cuesta tres euros y que se utiliza como tarjeta-monedero, recargable hasta 180 euros, en las áreas de transporte metropolitano en autobuses, en los barcos de los servicios Cangas-Vigo o Moaña-Vigo o en el tren metropolitano en Ferrol, con un reintegro del 15 % por parte de la Xunta a las personas que lo usen más de 40 veces al mes.

En Asturias, 136.764 personas utilizan un abono mensual, por entre 42 y 216 euros al mes en función del número de zonas en las que se puede usar, para viajar en tren y autobuses urbanos e interurbanos, aunque esa cantidad se reduce hasta 37 a 100 euros para los menores de 31 años.

Aragón solo cuenta con abono mensual para viajes ilimitados en Zaragoza y solo para los autobuses urbanos, eso sí, por solo 40 euros que pueden ser 32,20 para determinados niveles de renta y un solo euro para perceptores del IMV o de la Prestación Aragonesa Complementaria al IMV.

El Gobierno de La Rioja ofrece un bono mensual personalizado en su transporte público metropolitano, que conecta Logroño con los municipios de su entorno, por 44,50 euros y con precios reducidos para familias numerosas.

En el País Vasco no hay un abono de transporte unificado, aunque se está culminando el proceso de interoperatividad para utilizar las tarjetas de cada provincia indistintamente en la mayoría de los transportes de todo Euskadi.

En la actualidad, uno de los principales transportes públicos, Metro Bilbao, con 66.779.198 viajes en 2021, dispone por ejemplo de un abono mensual con viajes ilimitados por entre 47,5 y 57 euros, en función de los distintos tramos de las líneas.

En Navarra se trabaja en el desarrollo de una tarjeta única de transporte que se habilitará como medio de pago integrado para el acceso a los servicios de transporte público de toda la Comunidad Foral y como herramienta para el desarrollo de políticas tarifarias que fomenten el uso del transporte público.

Dada su peculiaridad insular, en Canarias no hay abono de transportes autonómico, pero en la pasada legislatura, el Gobierno autonómico impulsó con los cabildos la puesta en marcha de bonos para residentes en las diferentes islas, con buena aceptación.

Lo que hay son algunos abonos mensuales, como el de Gran Canaria, donde los residentes puede hacer uso de todas las guaguas de la empresa pública que cubre las rutas interurbanas y de todas las líneas de Guaguas Municipales de Las Palmas por 28 euros al mes.

En Extremadura no existe un abono regional que aúne varios medios de transporte y cada ciudad cuenta con bonos mensuales para sus respectivos servicios de autobuses urbanos, por entre 22 euros en Mérida y 29 en Cáceres, y de ámbito regional sólo existe la tarjeta de Sistema de Transporte Avanzado (SATE), que reduce el precio del autobús intra o interregional entre un 50 y un 100 %.

En Castilla y León y Castilla-La Mancha no hay tampoco un abono transporte como tal, y lo más parecido es la extensión que llega hasta Ávila, Segovia, Guadalajara y Toledo del abono transporte de Madrid, por supuesto solo para líneas con esta Comunidad.

Cantabria no tiene compañía de transporte de titularidad pública y no hay un abono de la comunidad y en el caso de Ceuta no existe el abono transporte, pero sí un convenio con la empresa que presta los servicios de autobuses para favorecer a determinados colectivos.