EFEMadrid

La decisión de Deliveroo de salir de España altera de forma sustancial las condiciones de la partida que libran las plataformas digitales de envío de comida a domicilio, un sector que pasará de cuatro a tres grandes operadores y que tiene el reto de adaptarse a la "Ley Rider" a la vuelta de la esquina.

La marcha de al menos uno de los "jugadores" se daba por descontada desde hace años dentro de la propia industria, aunque no estaba claro cuál de los cuatro competidores (Deliveroo, Glovo, Just Eat y Ubereats) caería primero.

Los responsables de las propias compañías han reconocido en múltiples ocasiones y sin ambages que la concentración es imprescindible en este negocio, cuya rentabilización es extremadamente complicada, pese a encontrarse en auge.

La competencia entre unos y otros es feroz, y en el sector es "vox populi" que por ejemplo Ubereats ha decidido pisar el acelerador para crecer en cuota en el país a través de promociones agresivas y fuertes descuentos.

"Alguno tenía que caer, Uber ha estado gastando a lo loco y ha tumbado a Deliveroo. La 'Ley Rider' no es el motivo de su marcha, pero sí ha podido ser la puntilla. Que hayan interpretado que para irse en tres meses, mejor ahora", detalla a Efe un directivo del sector bajo condición de anonimato.

La firma, de origen británico, arrancó sus operaciones en octubre de 2015, el mismo año que Glovo, e inicialmente se especializó en dar servicio de envío de comida a domicilio a restaurantes "de calidad" y no sólo de "comida rápida".

LOS ÚLTIMOS DATOS DE CUOTA DE MERCADO, DE 2018

El sector ha sido siempre reacio a divulgar las cuotas de mercado de cada operador, aunque Competencia publicó un informe en 2019 con cifras al respecto.

En ingresos, Deliveroo ocupó la segunda posición en 2016 por detrás de Just Eat, con entre un 10 y un 20 % de la facturación del sector; en 2017, ya se vio superada por Glovo con ese mismo porcentaje de ventas; y en 2018 continuó en el tercer puesto pese a mejorar y aglutinar entre el 20 y el 30 % del gasto total en "delivery" en España.

Al año siguiente, sin embargo, fue cuando Ubereats dio el acelerón lo que complicó más aún su desempeño.

Los propios responsables de la plataforma asociaron ayer el cierre de operaciones -previsto para octubre- a la dificultad de "mantener una posición de mercado de primer nivel, ya que requeriría un nivel de inversión muy elevado con un rendimiento potencial muy incierto".

De hecho, recordaron que en la mayoría de los doce mercados donde trabajan ocupan la primera o la segunda posición en el sector, mientras que no facilitaron datos sobre su puesto en España.

Además, en un 2020 marcado por la pandemia y el "boom" de los pedidos de comida para llevar -debido al confinamiento y el cierre de la hostelería-, la empresa anunció en junio la salida de su director general, Gustavo García Brusilovsky, y no fue hasta marzo de este año que incorporó a su sustituto, Jesús Muñoz.

EL JUEGO SE DISPUTA A ESCALA GLOBAL

El tablero en el que se mueven estas compañías es internacional y la cuestión clave para explicar las entradas y salidas en distintos mercados obedece a esa lógica.

De hecho, Just Eat -la decana en España y la única que no empleaba a repartidores autónomos- ha recuperado vuelo tras su fusión con Takeaway, y Uber también ha seguido una fuerte política de compras en el ámbito de la comida a domicilio en otros mercados.

En el caso de Glovo, convertido ya en el segundo "unicornio" español al superar los mil millones de dólares (equivalente a unos 840 millones de euros) de valoración, su apuesta estratégica pasó por vender hace casi un año sus operaciones en Latinoamérica y redirigir sus inversiones.

El director general de Just Eat España, Patrik Bergareche, apuntaba directo en octubre del año pasado: "No creo que haya fusiones entre operadores, lo que sí podría ocurrir es que alguno cambie su estrategia -y abandone el país-, en función de los movimientos empresariales de concentración a nivel global".

Ya entonces advertía del impacto que tendría en la cuenta de resultados de sus rivales la obligación de contratar a los repartidores en vez de ser autónomos, el objetivo que persigue precisamente una "Ley Rider" que entra en vigor el 12 de agosto.

La nueva regulación todavía deja en el aire algunos interrogantes: Glovo ya ha anunciado que ha ideado un "nuevo modelo de relación" para poder mantener al 80 % de sus "riders" como autónomos respetando la normativa -según su tesis-, y Ubereats admite "explorar diferentes alternativas", entre las cuáles está subcontratar a empresas de reparto.

Óscar Tomasi