EFELondres

El nuevo alcalde de la City o distrito financiero de Londres, Vincent Keaveny, asegura que el Brexit ha tenido un impacto "relativamente insignificante" y "marginal" en el sector de las finanzas británico, en una entrevista con Efe antes de viajar este miércoles a España.

Investido 693 Lord Mayor of London el 13 de noviembre -el primer irlandés en ocupar el ceremonioso cargo desde su creación en el siglo XII-, Keaveny se reunirá el jueves con representantes empresariales y políticos en Madrid, en su primera salida al extranjero como embajador del sector financiero del Reino Unido, tras lo cual partirá hacia Portugal.

Su objetivo es "reforzar los lazos con España", pues "es el mayor socio europeo del Reino Unido en cuanto a inversión en servicios financieros", con 20.000 millones de libras (23.500 millones de euros) en 2019, dice a Efe.

El puesto de Lord Mayor -máxima autoridad, solo por detrás de la reina Isabel II, en el barrio conocido como la Milla Cuadrada- es diferente al de alcalde de Londres, que asumió en mayo el laborista Sadiq Khan.

Tras tres décadas como abogado, el dublinés de 56 años fue elegido, como es tradición, por los votantes de la City de entre 25 concejales, para un mandato de un año al frente de la City of London Corporation.

Keaveny habla con Efe en la suntuosa residencia oficial de Mansion House, enfrente del Banco de Inglaterra, rodeado de los obsequios -whisky, un pastel- enviados por los históricos gremios de la zona.

"Creo que la City se ha ajustado bien al Brexit. Algunas empresas han tenido que abrir subsidiarias en la Unión Europea para seguir operando allí, otras han movido sus activos. Pero el impacto ha sido relativamente insignificante", dice en su primera entrevista con un medio en español.

Aunque se han perdido unos 10.000 empleos, "se han creado decenas de miles más sobre todo en tecnología" financiera, por lo que la salida británica de la UE "no ha sido algo negativo". "El efecto real en el negocio de la City ha sido bastante marginal", mantiene.

Si, pese a "los aspectos desafortunados" del Brexit, ha de señalar un resultado positivo, sería que "ha obligado al sector a mirar al resto del mundo, a buscar oportunidades en Asia, Australia o América Latina", puntualiza.

Keaveny reconoce que la relación con la UE es "muy importante" y espera que prosperen las negociaciones en curso para un acuerdo bilateral de servicios financieros, pero mientras tanto la City se concentra en su meta principal: afianzar su dominio frente a otros centros de finanzas globales, como Nueva York, Singapur o Shangái.

Por supuesto, la pandemia supone un freno. "Hay un verdadero deseo en Londres de dejar esto atrás, de volver a trabajar a la oficina, de socializar, aunque obviamente hay que hacerlo con cuidado, más ante la nueva variante ómicron. Me decepcionaría si hubiera que volver a trabajar desde casa", declara.

Para competir con sus rivales, la City debe ofrecer "una combinación de productos innovadores y permanecer abierta al mejor talento global" (sin olvidar el británico), explica.

"Uno de los mayores desafíos actualmente es, por ejemplo, con qué instrumentos financiar la transición del mundo más bien marrón en el que estamos, con empresas operando de manera poco sostenible o respetuosa con el medio ambiente, hacia el futuro verde al que aspiramos. Esto requerirá capital y soluciones innovadoras", afirma Keaveny, que considera que la ecofinanciación marcará la agenda "en los próximos 20 o 30 años".

Después de la COP26 en Glasgow, el compromiso contra el cambio climático está a la orden del día, pero ¿cómo evitar que las empresas se limiten a lavar su imagen?

"Estamos solo al principio del camino y durante el trayecto habrá compañías que practicarán la ecoimpostura, pero el sentido de la marcha es hacia un futuro más verde y sostenible", declara.

Apunta que la recién constituida Junta de Normas Internacionales de Sostenibilidad aportará "claridad para la contabilidad y sobre transparencia", lo que "dificultará mucho" las pretensiones ecológicas fraudulentas.

Otro apartado que el sector financiero británico está "muy interesado en desarrollar" son los mercados de carbono voluntarios, aunque hay que vigilar que la compra de créditos de carbono por parte de empresas contaminantes no sirva para que perpetúen sus emisiones.

En abril se constituyó un grupo de trabajo dirigido por Clara Furse, ex consejera delegada de la Bolsa de Londres (LSE), que analiza "cómo crear un mecanismo para comerciar con carbono" e introducir "una escala de precios", dice.

"No sucederá de la noche a la mañana, pero no tengo duda de que habrá un sistema internacional consensuado de precios del carbono, así como capital y mercados internacionales. Los veremos en los próximos cinco a diez años, o quizás antes", afirma.

Judith Mora