EFEBarcelona

El apoyo a la huelga general convocada este viernes en Barcelona ha dividido a los pequeños comerciantes que operan en el centro de la capital catalana entre aquellos que han decidido cerrar y los que han abierto sus persianas, aunque con los ojos puestos en las movilizaciones de la tarde.

Según los cálculos de Pimec, la patronal de la pequeña y mediana empresa de Cataluña, casi un 40 % de las pymes han cerrado, cifra que la fundación Barcelona Comerç aumenta al 49 % en los ejes de comercio de proximidad. En cualquier caso, estas cifras podrían subir esta tarde a medida que se desarrollen las manifestaciones previstas en el centro de la ciudad.

Así, la jornada de huelga general de este viernes, que llega en pleno terremoto por la sentencia del 'procés', se ha desarrollado por un lado con relativa normalidad en los comercios que orbitan las zonas turísticas de Plaza Cataluña y La Rambla, que han abierto mayoritariamente sus puertas.

La otra cara de la moneda la dibujaban algunas calles del Gótico y el Raval, con gran parte de sus pequeños negocios con la persiana bajada, y a diferencia de las demás, sumidas en un silencio sólo perturbado por el ruido de los helicópteros de la policía.

El mercado de la Boquería, ubicado en el corazón de La Rambla, ha amanecido con más de la mitad de sus paradas cerradas, aunque en opinión de un charcutero que regenta una jamonería en el mercado, los propietarios de estos locales no han abierto "por miedo".

Este comerciante, que ha preferido no dar su nombre, ha decidido abrir su local en La Boquería, y aunque se muestra respetuoso con los motivos de la huelga general, lo considera una protesta "no laboral" y concluye que no condiciona su derecho a trabajar.

Preocupado por los altercados que han tenido lugar en Barcelona desde el pasado lunes, el charcutero lamenta que "se ha terminado la vía pacífica" y explica que esta mañana un hombre le ha insultado por abrir su establecimiento, y de un manotazo ha tirado al suelo una parte del género que tenía en su mostrador.

A pocos metros, una pescadera que también ha optado por abrir su local este viernes le quita hierro a la tensión que se ha respirado en la ciudad en los últimos días recordando la tarde del atentado del 17-A en La Rambla: "Entonces sí que pasé miedo, pero no ahora".

Respecto a la huelga general, la comerciante expone su filosofía con un sencillo "que todo el mundo haga lo que quiera" mientras filetea una merluza para uno de los muchos clientes que, pese a estar casi vacío de tiendas, han acudido a La Boquería para comprar.

Fuera del mercado, el vigilante de seguridad cierra temporalmente la verja de entrada del mercado, que de hecho ya estaba medio cerrada al inicio de la jornada, para evitar que un grupo de manifestantes que bajaban por La Rambla accedan a las instalaciones.

Y es que algunos de los negocios que no han secundado la huelga lo han hecho tomando ciertas cautelas, como la del Burger King de Plaza Cataluña, que mantiene la persiana de su entrada a medio bajar: "Es por seguridad", cuenta una de las trabajadoras del local.

En cambio, en una pequeña pastelería de Via Laietana aseguran que esta mañana no han tenido "ningún problema" y, de hecho, cerrarán a las 15:00 horas no por seguridad sino para que sus empleados se puedan unir a las concentraciones de la tarde.

En el Paseo de Gracia, que esta tarde es la sede de la manifestación principal de la huelga general, reconocidas empresas como Jimmy Choo, Dolce&Gabbana, Chanel, Cartier y Nike no han abierto sus tiendas, y aquellas que sí lo han hecho sin descartar cerrar antes de tiempo si se tensa la manifestación.

Es el caso de la tienda de ropa japonesa Uniqlo, que ya ha confirmado que cerrará cautelarmente su tienda del Paseo de Gracia a las 16:00 horas, justo una hora antes del arranque de la marcha.

Camuflada por las grandes y lujosas marcas que bañan el paseo, una pequeña cafetería había colgado un cartel en su persiana metálica que rezaba "cerrado por dignidad", y que fue arrancado por un transeúnte pocas horas después.

Jonathan Montero