EFECOMAndrés Sánchez Braun Tokio

El Banco de Japón (BoJ) anunció hoy que la economía nipona ya no está en deflación merced a su masivo programa de compra de activos, al cual dotará a partir de ahora de mayor flexibilidad para centrarse en controlar los tipos de interés y proteger el ánimo inversor.

La entidad consideró en un análisis publicado al término de su junta mensual que este gigantesco paquete de compra de activos lanzado en 2013 para duplicar la base monetaria ha mejorado "la actividad económica y la dinámica de los precios" y que por ello Japón ya ha dejado atrás un ciclo deflacionario de casi 20 años.

Este dictamen despierta dudas apenas un mes después de conocerse que el IPC nipón de julio mostró una caída del 0,5 por ciento interanual, lo que implica el mayor ritmo de retroceso en los últimos tres años.

En todo caso, el BoJ defiende que el abaratamiento del crudo, la menor demanda tras el incremento del IVA de 2014, la ralentización de los emergentes o la volatilidad de los mercados han contribuido a erosionar el impulso que su programa ha dado a los precios, y que a nivel subyacente ya no se puede hablar de deflación.

Con esa premisa, se decidió hoy que fijar a partir de octubre el foco de su política monetaria en controlar y favorecer una curva de rendimientos creciente a través de un nuevo régimen de compras que ampliará el abanico en lo referente a la denominación de los instrumentos de deuda que se adquieran.

Este cambio pretende mantener el rendimiento del bono nipón a 10 años (que afecta proporcionalmente a los tipos a largo plazo) en torno a su nivel actual, cercano al 0 por ciento.

Así, el BoJ seguirá apostando por su programa de compra de activos lanzado en 2013 hasta lograr su meta original, que es fijar la inflación en torno a un 2 por ciento.

Sin embargo, ahora optaría por dejar fluctuar en el corto plazo el ritmo al que incrementa anualmente la base monetaria -una cadencia que actualmente se sitúa en los 80 billones de yenes (700.969 millones de euros/780.924 millones de dólares)- para centrarse en blindar la mencionada tasa a 10 años.

A su vez, para poder sostener en un nivel bajo los tipos a corto plazo, la entidad mantendrá en terreno negativo la tasa de referencia (que en febrero fijó en el -0,1 por ciento) que aplica a las reservas que mantienen los bancos en el BoJ.

La renovada política monetaria del ente emisor parece destinada a contentar a un sector financiero nipón que empezaba a protestar cada vez más enérgicamente por la decisión de febrero, argumentando que sus beneficios comenzaban a erosionarse con dicha tasa y que una mayor caída de los tipos a 10 años (que se han instalado ligeramente en terreno negativo) sería fatal.

"Muchos han señalado que el diálogo entre el BoJ y los mercados era insuficiente y creo que hoy se ha ofrecido una explicación en profundidad (del renovado programa) tras un exhaustivo análisis de la política de tasa en negativo", afirmó a este respecto en rueda de prensa el ministro portavoz del Gobierno, Yoshihide Suga.

Los inversores de la Bolsa de Tokio también dieron finalmente un dictamen positivo al viraje del banco central, algo que el selectivo Nikkei reflejó con una subida de casi el 2 por ciento.

Entre los más beneficiados de la negociación de hoy se contaron, como era de esperar, las principales entidades bancarias del archipiélago.

Andrés Sánchez Braun