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El Banco de Japón (BoJ) decidió este jueves mantener sin cambios su amplio programa de flexibilización monetaria, así como las cuantiosas medidas que aplica para mitigar el impacto causado por la pandemia de coronavirus en el sector privado.

Así lo decidió la junta de política monetaria del banco central nipón al término de su reunión de dos días, en la que la entidad reiteró su objetivo de alcanzar una inflación interanual del 2 %, meta que continúa lejos del alcance de la tercera economía mundial.

La junta decidió por 8 votos a 1 seguir adelante con las líneas generales de su estrategia de flexibilización, entre ellas fijar los tipos de interés de referencia a corto plazo en el -0,1 % y mantener en torno al 0 % el rendimiento del bono estatal a largo plazo.

A ello se añade un programa de créditos a coste cero para empresas de hasta los 110 billones de yenes (901.000 millones de euros/1,02 billones de dólares) y una iniciativa para comprar fondos cotizados y otros activos de inversión, medidas adoptadas en los últimos meses para apuntalar la liquidez en empresas y mercados financieros.

El BoJ también mantuvo su diagnóstico sobre la economía japonesa, que "ha comenzado a recuperarse de forma gradual" tras "permanecer en una situación grave debido al impacto del nuevo coronavirus a nivel doméstico y en el exterior", según consta en el comunicado de la entidad.

La reunión del Banco de Japón concluyó al día después de la designación formal de Yoshihide Suga como nuevo primer ministro del país, en reemplazo de Shinzo Abe, quien renunció por motivos de salud tras casi ocho años en el cargo.

Suga, que fue mano derecha de Abe y jefe de Gabinete, ha manifestado su intención de dar continuidad a la estrategia económica impulsada por su predecesor, una combinación de reformas estructurales, gasto público y flexibilización monetaria conocida como "Abenomics" y puesta en marcha en estrecha cooperación con el BoJ.

Además, ha señalado que entre sus máximas prioridades está revitalizar la economía nipona tras el daño causado por el virus, y se ha mostrado dispuesto a tomar más medidas de estímulo si fuera necesario.

En la misma línea, el gobernador del BoJ, Haruhiko Kuroda, dijo hoy que la entidad "mantendrá su comunicación y coordinación" con el nuevo Gobierno a la hora de determinar su política monetaria, en una rueda de prensa celebrada al término de la reunión.

Kuroda reafirmó que el BoJ "no dudara en dar pasos adicionales" en forma de estímulos económicos si lo requiriese la situación, y también quiso defender los resultados que por ahora ha dejado "Abenomics".

En particular, destacó "la mejora de la situación del empleo" y el aumento de los beneficios empresariales, aunque también admitió que la gran asignatura pendiente sigue siendo el objetivo inflacionario, "por lo que seguirá siendo necesario hacer esfuerzos".

El banco central nipón prevé que la economía japonesa se contraiga un 4,7 % en el ejercicio fiscal en curso, que comenzó el pasado abril y concluirá a finales de marzo de 2021.

Asimismo, estima que en este periodo el índice de precios de consumo decaiga un 0,5 % respecto al año precedente debido a la contracción de la demanda causada por la pandemia, muy lejos del objetivo marcado por la entidad.