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El reciente acuerdo entre Abanca y el portugués Eurobic coloca al banco español entre las primeras entidades de Portugal y muestra el interés de la banca española en el país, en donde ya están situados Caixabank y Santander.

La entidad gallega anunció la semana pasada que había llegado a un acuerdo para adquirir el 95 % del capital de EuroBic, una operación desencadenada después de que la empresaria angoleña Isabel Dos Santos comenzara a deshacerse de sus participaciones en Portugal tras el escándalo "Luanda Leaks".

Con la operación, pendiente de autorización europea, Abanca refuerza su posición en Portugal, donde en 2019 ya había comprado el negocio de la alemana Deutsche Bank.

Una vez finalizada la compra, el banco gallego pasará a ser la octava entidad de Portugal y se codeará con la considerada "segunda división" del sector, en la que figuran también Montepio y Crédito Agrícola.

Abanca es sólo el último ejemplo del interés de la banca española en Portugal, donde en los últimos años se han dado varios movimientos que afianzaron su capital en el sector financiero luso.

CaixaBank ya dio un golpe sobre la mesa en 2017 con la oferta pública de adquisición (opa) que lanzó sobre el Banco BPI, la quinta mayor entidad financiera de Portugal y de la que ya controlaba el 45,5 % del capital.

La opa fue un éxito y le permitió pasar a controlar el 84,5 % de la entidad, un porcentaje que ascendió hasta el 100 % el año siguiente gracias a la compra paulatina del resto de acciones.

Pero el banco español con mayor presencia en suelo luso es el Santander, cuya filial, Totta, es el tercer banco del país a nivel de activos.

El peso del Totta también aumentó en los últimos años, a través de dos operaciones: la compra del Banif, a finales de 2015, y la integración de las oficinas del Banco Popular después de la resolución de esta entidad en España en 2017.

A la lista se sumó Bankinter en 20016 con la compra del negocio de Barclays en suelo luso, que ahora cuenta con ocho decenas de sucursales en el país.

Por el contrario, BBVA ha reducido su presencia en los últimos años en Portugal. En 2018 pasó de ser una filial a estar considerada jurídicamente como una sucursal del grupo español, aunque mantiene su apuesta sobre todo en el negocio digital.

Estas entidades suponen en torno al 30 % por volumen de activos del sector bancario portugués, un mercado "natural" para los españoles, como explica a EFE Pedro Lino, administrador de la gestora de fondos Optimize.

En Portugal "existe más proximidad y posibilidad de integración para que las empresas españolas crezcan sin un gran coste de inversión adicional", refiere Lino, que señala que los inversores ya consideran estas operaciones "desde una óptica de la Península Ibérica y no del país".

Por ello no descarta que pueda haber nuevos movimientos en el futuro.

De hecho, el responsable de Bankinter en Portugal, Alberto Ramos, ya ha adelantado que estarán "atentos a la oportunidad" si el fondo estadounidense Lone Star coloca a Novo Banco en el mercado.

Novo Banco -propiedad al 75 % de Lone Star y al 25 % del Estado luso- es el heredero del quebrado Banco Espírito Santo (BES) y la cuarta mayor entidad del país.

Además del español, en el sector financiero luso destacan los inversores chinos -el grupo Fosun domina el BCP, la mayor entidad privada- y angoleños, aunque estos últimos cada vez menos: además de salir de Eurobic, Isabel Dos Santos ya abandonó el BPI cuando se produjo la opa de CaixaBank.

Angola se mantiene presente a través de la participación de la petrolera estatal Sonangol en el BCP, del 20 %.

El capital portugués representa actualmente sólo cerca del 40 % de su propio sector bancario, y gran parte es de carácter estatal: la Caixa Geral de Depósitos (CGD, el mayor banco del país) y la participación en Novo Banco.

Paula Fernández