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El sector del cava estima cerrar 2019 con ventas similares a las del pasado ejercicio y con un panorama marcado por la estabilidad y alejado de los llamamientos al boicot de años anteriores, pero en el que destaca la cada vez mayor competencia de otros vinos espumosos de carácter local.

Así lo han explicado a Efe fuentes de la Denominación de Origen Cava -que agrupa a bodegas de Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, La Rioja y Extremadura-, que se muestran "optimistas" de cara al cierre de esta campaña, y del Institut del Cava, que prevén "igualar" los registros de un año antes.

Ambas entidades han declinado apuntar cifras exactas dado el importante peso en las ventas del ejercicio que tiene la Navidad, época que concentra entre el 35 y el 50 % del total del negocio generado por el sector.

Con 244 millones de botellas producidas en 2018 y un valor superior a los 1.100 millones de euros, el sector ya dio por superados "los años complejos de la crisis económica y las turbulencias políticas", en alusión a los llamamientos al boicot a los productos catalanes ocurridos en el pasado en España.

No obstante, el pasado ejercicio las ventas nacionales igualmente cayeron un 12 % en volumen, frente a la subida del 1,8 % de las exportaciones; los mercados internacionales representan dos tercios de todas las ventas.

"El crecimiento se da sobre todo por el área internacional. En España a veces la gente habla de boicot político y yo no atribuyo los datos a eso. Creo que aquello ya pasó y que lo que ocurre es que hay mucho consumo nacional de espumosos locales, todas las denominaciones de origen ya los tienen, Rioja, Rías Baixas...", ha argumentado el presidente del Institut del Cava, Damià Deàs.

Deàs ha destacado la contribución del cava para fomentar el consumo de este tipo de vinos "en cualquier momento del día" y no asociarlos únicamente "al brindis o los turrones".

En el mercado internacional, países pequeños como Suecia, Holanda, Bélgica o Dinamarca muestran crecimientos "interesantes", de acuerdo con Deàs, quien ha reconocido que existe preocupación por la posibilidad de que Estados Unidos amplíe su política de aranceles, que ya ha afectado al vino.

El sector, que ha vivido momentos de división en los últimos meses, encara el 2020 con un nuevo plan encima de la mesa aprobado por la DO Cava que pretende establecer un sistema de clasificación territorial para que los bodegueros puedan poner en valor el origen de su producto y citarlo en la etiqueta, entre otras novedades. EFE

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