EFEWashington

El déficit en el comercio internacional de bienes y servicios de Estados Unidos disminuyó un 7,6 % en octubre, para situarse en los 47.200 millones de dólares, en lo que supone el nivel mínimo en los últimos 16 meses.

En octubre, las exportaciones estadounidenses bajaron un 0,2 %, hasta los 207.100 millones de dólares; mientras que las importaciones descendieron aún más, un 1,7 %, hasta los 254.300 millones de dólares, informó hoy el Departamento de Comercio.

La caída de las importaciones fue especialmente significativa en productos de bienes de consumo, como teléfonos celulares (4,2%), juguetes (10,1%) y ropa (9,2 %).

El déficit comercial es el menor registrado en el país desde mayo de 2018.

No obstante, en los primeros diez meses de este año el desequilibrio acumulado se situó en 520.100 millones de dólares, un 1,3 %, por encima de los 513.000 millones de dólares registrados en el mismo periodo de 2018.

El déficit en el comercio con China, muy sensible políticamente, bajó un 1,1 %, hasta los 31.300 millones de dólares, y acumula un descenso del 14,6 % en lo que va de año.

Aún así, y a pesar de las medidas proteccionistas adoptadas por el presidente Donald Trump, especialmente por la guerra comercial que se prolonga ya más de 17 meses con China, el déficit en el comercio exterior está en una trayectoria que apunta a un saldo negativo en 2019 mayor que el de 2018.

Aunque Pekín y Washington siguen negociando "una primera fase" del pacto comercial, de la que han trascendido pocos detalles, el 15 de diciembre está prevista la entrada en vigor de una nueva ronda de aranceles del 15 % a importaciones chinas por valor de 165.000 millones de dólares.

"Casi dos tercios de toda la caída en las importaciones es en este área, donde la imposición de aranceles el 1 de septiembre parece haber desencadenado un abrupto, aunque temporal, descenso", indicó Ian Shepherdson, economista jefe de la consultora Pantheon Macroeconomics, en una nota a clientes.

Al escenario de incertidumbre global se han sumado los más recientes anuncios de gravámenes adicionales de EEUU.

Esta semana, Trump anunció la reimposición de aranceles a las importaciones de acero y aluminio de Brasil y Argentina, y la aplicación de otros de hasta el 100 % a importaciones procedentes de Francia por valor de 2.400 millones de dólares.

Pese a las promesas del mandatario de reequilibrar el déficit que, a su juicio, responde al trato injusto que le dan sus socios comerciales, lo cierto es que no ha logrado reducirse y cerró 2018 en el mayor registro desde 2008.

De hecho, los economistas consideran que la balanza comercial no es un indicador significativo de la salud económica de un país.

Estados Unidos, como primera economía mundial, suele ver cómo aumentan históricamente los déficit durante las épocas de bonanza al incrementar el apetito de los estadounidenses por las importaciones.

La disputa entre las dos mayores economías mundiales tiene consecuencias en todo el mundo, y ambas han visto reducido su ritmo de crecimiento en los últimos meses.

La economía estadounidense se ralentizó en el tercer trimestre, según el segundo cálculo oficial, a un ritmo anual del 2,1 % frente al 3,1 % registrado previamente en el comienzo del año.

Por su parte, el producto interior bruto (PIB) de China subió un 6 % interanual en el tercer trimestre de 2019, la peor cifra trimestral desde marzo de 1992, cuando se comenzaron a registrar oficialmente estos datos en el gigantes asiático.

En sus últimas previsiones de crecimiento global, el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó en octubre sus proyecciones de expansión global al 3,2 % este año, una décima menos que en abril, como consecuencia a las "tensiones comerciales" entre Washington y Pekín.

Alfonso Fernández