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El ritmo de creación de empleo entre los trabajadores extranjeros triplica la tasa general, un fenómeno tras el que se esconde una mayor precariedad, ya que los trabajadores foráneos tienen mayoritariamente ocupaciones elementales, salarios más bajos y tasas de temporalidad y parcialidad más altas.

Según los últimos datos de afiliación a la Seguridad Social de octubre, la ocupación entre los extranjeros ha crecido un 6,92 % en el último año, frente a la media del 2,30 %.

En total, los extranjeros han sumado 139.137 ocupados en un año, hasta 2.149.771 en octubre, que suponen el 11,06 % de los 19.429.993 afiliados totales a la Seguridad Social, que han crecido en 436.920 personas.

El sueldo medio bruto de los trabajadores extranjeros se quedó en 1.365 euros al mes en 2018, lo que supone un descenso del 1,1 % respecto al año anterior, frente al crecimiento del 3,17 % registrado por el salario medio bruto de los trabajadores nacionales.

Esta evolución ha elevado del 30 % al 33 % la brecha salarial de los extranjeros respecto a los nacionales, que ganan 675 euros más al mes de media, de acuerdo con los datos que el Instituto Nacional de Estadística (INE) saca de la encuesta de población activa (EPA).

El salario medio bruto, antes de aplicar las retenciones y cotizaciones, registró en 2018 la mayor subida de la última década, al aumentar el 2,9 %, hasta 1.944,4 euros mensuales, pero con evoluciones muy desiguales según nacionalidades.

Así, el incremento para los trabajadores españoles elevó la retribución media bruta hasta los 2.040 euros (3,17 %), mientras que para los de doble nacionalidad el alza fue del 3,97 %, hasta los 1.434 euros.

Se trata del primer incremento de esta brecha tras dos años en los que se había reducido ligeramente y refleja el mayor porcentaje de trabajadores inmigrantes en las ocupaciones más básicas y, por tanto, en tramos salariales más bajos.

El INE detalla que el porcentaje de población extranjera en el tramo salarial más bajo (menos de 748,7 euros brutos al mes) es del doble: el 16,8 % frente al 8,8 % de españoles.

También refleja las mayores tasas de temporalidad y parcialidad entre la población extranjera.

Trabajar menos de la jornada habitual, recuerda el INE, implica una mayor probabilidad de estar en tramos inferiores de remuneración, al igual que tener un contrato temporal en lugar de uno indefinido.

Y ahí, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al tercer trimestre de este año, los extranjeros también lideran la precariedad: la tasa de parcialidad es del 18,6 % frente al 14 % de media y la de temporalidad, del 38 % frente al 26,7 % general.

"Están en ocupaciones más elementales y a tiempo parcial", subraya a EFE Ana María Corral, responsable del Departamento de Migraciones de UGT, que recuerda además el papel que están jugando en la recuperación del mercado laboral.

"Son una población más joven con una mayor tasa de actividad", afirma Corral, que también destaca que sufren más desempleo.

Y desde CCOO, la secretaria de Empleo y Cualificación profesional, Lola Santillana, señala que siguen copando mucho empleo en agricultura y hostelería, y que la situación es aún peor entre las mujeres.

Además, Santillana incide en que los trabajadores extranjeros sufren una rotación más elevada por el tipo de ocupaciones y de contratos.