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El Estado, que a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) controla el 16 % de CaixaBank, ha votado este viernes en contra de la nueva política de retribuciones del banco durante su junta de accionistas, materializando así su oposición a los sueldos del consejo.

Pese a este voto en contra, la nueva CaixaBank, fruto de la fusión con Bankia, ha logrado sacar adelante con el apoyo mayoritario del resto de accionistas este punto del orden del día, que ha sido objeto de polémica en los últimos días tras las críticas del Gobierno a los elevados salarios de los banqueros.

A partir de ahora, el nuevo presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, percibirá una remuneración fija anual de 1,65 millones de euros, el triple de la que tenía como presidente de Bankia, donde su sueldo, limitado por el Gobierno, era de 500.000 euros.

Goirigolzarri tendrá además una retribución variable de hasta 200.000 euros en caso de cumplir objetivos y un incentivo a largo plazo, también de carácter variable y materializado en acciones de la entidad.

Este asunto y el expediente de regulación de empleo (ERE) anunciado por CaixaBank para cerca de 7.800 trabajadores han marcado la junta general ordinaria de accionistas que se ha celebrado hoy en Valencia, sede social del grupo, durante más de cinco horas.

VOTO EN CONTRA DEL FROB

El FROB, el fondo de rescate español, tenía la posibilidad de votar en esta junta al haberse convertido en el segundo principal accionista de CaixaBank tras la fusión con Bankia, en la que el Estado tenía una participación superior al 60 %.

Fuentes del FROB han detallado a Efe que el fondo ha apoyado todas las propuestas de la junta de accionistas de CaixaBank no relacionadas con las remuneraciones de los consejeros, una cuestión en la que ha emitido dos votos diferentes.

Por un lado, el voto en contra al punto 12 del orden del día, que era la aprobación de la modificación de la política de remuneraciones de los consejeros, el punto más sensible porque suponía validar que Goirigolzarri reciba una remuneración fija anual de 1,65 millones, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, 2,26 millones.

Sin embargo, el FROB se ha abstenido en el resto de propuestas relacionadas con la política de remuneraciones, que hacían alusión a la retribución global que recibirán los consejeros, así como a los planes de incentivos que puedan recibir.

CAIXABANK JUSTIFICA LAS REMUNERACIONES

En su primera junta como presidente, Goirigolzarri ha salido al paso de la polémica justificando las nuevas remuneraciones del banco, que se sitúan, ha dicho, en niveles inferiores a la media de otras entidades comparables en España.

Tras recordar que la política de salarios de la banca está totalmente regulada, ha señalado que la remuneración por consejero de CaixaBank se sitúa "en niveles claramente inferiores a los de la media de los comparables en el sector en España".

"En 2020, la remuneración por consejero en CaixaBank estuvo en el entorno del 50 % respecto a la media de las remuneraciones por consejero de los otros bancos del Ibex, excluyendo Bankia", ha señalado.

Respecto a su remuneración, ha dicho que la propuesta sometida a la junta se ha realizado como consecuencia de la fusión con Bankia, a la vez que ha remarcado que su presidencia es ejecutiva, con responsabilidades en las áreas de Auditoría, Comunicación y Relaciones Institucionales y la Secretaría del consejo.

Su remuneración, ha subrayado, va "en línea con los esquemas tradicionales de CaixaBank y es inferior a las referencias comparables del mercado".

LOS SINDICATOS CARGAN CONTRA LA NUEVA DIRECCIÓN

Las argumentaciones de Goirigolzarri no han satisfecho a los sindicatos, que han tachado de "indignante" y "vergonzoso" que el presidente pase a cobrar más de 1,6 millones cuando el banco ha presentado un ERE "salvaje" para reducir la plantilla en unas 7.800 personas.

Ruth Bolaños, de CCOO, ha reprochado a Goirigolzarri que no haya dudado en triplicarse el sueldo "cuando no se había enfriado aún el sillón del antiguo presidente", mientras Caterina Llibre, de UGT, ha recordado que la fusión con Bankia ha sido una operación "redonda", que ha reportado al grupo "importantísimas ganancias".

"Y van ustedes y, sin sonrojarse lo más mínimo, plantean un ERE salvaje para rentabilizar aún más esta operación, como si ya de por sí no fuera lo suficientemente rentable", ha manifestado.

En la junta han intervenido también representantes de otros sindicatos como la Federació d'Estalvi de Catalunya, CGT, ASIP, SATE, la Unió Obrera Balear, el Sindicat Independent de Baleares o la Asociación de Profesionales de Bankia y CaixaBank, y todos ellos han votado en contra de la nueva política de retribuciones.

Los sindicatos han cargado asimismo contra el ERE, justo la semana que ha arrancado la fase de negociación formal del ajuste, que en principio es de un mes, hasta el 10 de junio, pero prorrogable si ambas partes lo acuerdan.

CAIXABANK CONFÍA EN UN ACUERDO POR EL ERE

El presidente de CaixaBank ha asegurado que la dirección tiene el "objetivo claro" de llegar a acuerdos con los representantes de la plantilla y se ha mostrado "convencido" de que así será.

"Una fusión como la que estamos llevando a cabo requiere un redimensionamiento de nuestras plantillas en el corto plazo para preservar el máximo número de puestos de trabajo de forma sostenible en el futuro", ha resaltado.

Por su parte, Gonzalo Gortázar ha dicho que buscarán "activamente llegar a un acuerdo razonable" con los sindicatos, "que asegure la competitividad futura de CaixaBank, eliminando los solapamientos derivados de la fusión" con Bankia.

Se ha mostrado partidario de "acortar los plazos" para llegar al acuerdo y ha agregado que éste debe "facilitar la recolocación" de los trabajadores afectados, "dándoles la formación adecuada para que puedan encontrar nuevas ocupaciones".