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El Gobierno ha dado un paso más este domingo para tratar de cercar al coronavirus al aprobar un permiso retribuido recuperable para todos aquellos trabajadores no esenciales que, desde mañana y hasta el 9 de abril, no podrán acudir a sus puestos y deberán confinarse como el resto de la población.

Lo ha hecho a través de un real decreto en el que crea esta nueva figura en el ordenamiento jurídico español, según la cual los profesionales de las actividades no esenciales que quedan paralizadas a partir de mañana serán retribuidos igualmente, pero deberán recuperar las horas de estos 8 días cuando vuelvan a sus trabajos y antes del 31 de diciembre.

Quedan excluidos aquellos sometidos a expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), los que se encuentren de baja por incapacidad o por permisos de maternidad o paternidad, y los que pueden teletrabajar.

Se trata, según ha destacado la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, de reducir la movilidad de todos los días a la que se viene produciendo los fines de semana desde que se decretara el estado de alarma el pasado 14 de marzo.

Y hacerlo de forma que "nadie pierda derechos", ni los trabajadores, que van a percibir su retribución por todos los conceptos; ni las empresas, ya que los empleados recuperarán después las horas, ha añadido la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien lo ha resumido con esta frase: "No son unas vacaciones".

A falta de que se publique el real decreto en el BOE con los sectores a los que afectará la medida, los borradores a los que ha tenido acceso EFE exceptúan las actividades ya consideradas esenciales en la declaración de alarma, como sanitarios, fuerzas y cuerpos de seguridad, el sector agroalimentario o el transporte de mercancías.

También se establecen más de una treintena de excepciones que implican que seguirán acudiendo al puesto de trabajo empleados domésticos, repartidores, cajeros de supermercado, la restauración para entrega a domicilio, los que trabajan en centros de mayores o quiosqueros.

De las nuevas medidas y los motivos que le han llevado a adoptarlas ha dado cuenta el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, a los líderes regionales en la tercera reunión por videoconferencia que han mantenido desde que estallara la crisis sanitaria.

Sánchez ha apelado de nuevo a la unidad de acción, a la coordinación y solidaridad entre todas las administraciones, instituciones y fuerzas política y sociales de España como la única vía posible para doblegar al virus y acabar con la pandemia.

"Es el momento de arrimar el hombro" y de poner soluciones encima de la mesa, no "de reproches ni de buscar enfrentamiento estériles", ha abundado Montero, quien ha advertido de que no va a haber ningún tipo de diferencia en las medidas de confinamiento y de paralización de actividad como han planteado presidentes autonómicos como el lehendakari, Íñigo Urkullu.

El Gobierno ha tomado la decisión de mantener la economía en estado de "hibernación" no por "ninguna situación de alarma añadida", ha dicho Montero, sino por recomendación de los expertos, cuya máxima preocupación está en que las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) puedan saturarse, un riesgo que sobrevuela en seis comunidades autónomas.

Así lo ha afirmado, sin citar cuáles, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias, Fernando Simón, en su rueda de prensa telemática diaria, en la que ha celebrado los descensos del ritmo de contagios encadenados los últimos cuatro días.

Lo que apunta a que es "muy probable" que la pandemia esté evolucionando correctamente porque "son datos alentadores que tengamos cerca del 20 % de casos dados de alta". Del mismo modo, el aumento del número fallecidos se va estabilizando e incluso "está empezando a descender".

Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, 78.797 personas están contagiadas en nuestro país, lo que supone un crecimiento del 9 % en 24 horas, con 5.549 infectados más; en este mismo intervalo de tiempo 838 personas han fallecido, con lo que hay un total de 6.528 muertos (un 14,72 % más).

No obstante, las personas que han superado la COVID-19 son más del doble: 14.709 pacientes han sido dados de alta (casi un 20 % más), aunque 4.907 están en la UCI (7,25 %).

"Estamos todavía en riesgo de que se saturen", ha recalcado Simón antes de incidir en que el nuevo endurecimiento decretado por el Gobierno trata de conseguir reducir el numero de casos nuevos para dar margen a que estas unidades "puedan ir dando altas".

Donde también se sigue cebando la COVID-19 es en las residencias de ancianos, donde la pandemia ha provocado casos dramáticos como el de Vitalia, en Leganés (Madrid): allí la UME ha ayudado a trasladar a seis fallecidos de los nueve registrados en las últimas 24 horas y de los casi 40 que llevan desde que empezó la crisis.

En la también madrileña Villaviciosa de Odón, Monteverde ha tenido que evacuar a sus 24 residentes después de que prácticamente todos sus trabajadores hayan tenido que aislarse por posible contagio, aunque esta tragedia se extiende en todas las comunidades: por ejemplo, en la Valenciana se han contabilizado 56 nuevos positivos y un fallecido durante las últimas 24 horas.

Mientras tanto, sigue llegando material sanitario a nuestro país, que hoy ha recibido 10.000 equipos de protección individual (EPI) en un avión procedente de la República Checa en respuesta a la petición que el pasado lunes el Gobierno lanzó a la OTAN.

También están ya en España los últimos ocupantes de las dos bases españolas en la Antártida, que han llegado en un avión procedente de Montevideo con más de 200 pasajeros a bordo en una operación coordinada por el Ministerio de Asuntos Exteriores.