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Las restricciones a la actividad durante la tercera ola del coronavirus elevaron un 2,4 % el coste laboral durante el primer trimestre del año, debido al descenso de horas trabajadas y al incremento de los costes asociados a las cotizaciones sociales de empresas con trabajadores en ERTE.

Los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran cómo en los tres primeros meses del año los costes salariales crecieron un 1,8 %, mientras que los otros costes, entre los que se incluyen las cotizaciones sociales, se elevaron un 4 %.

Esto se debe a que las empresas que tienen trabajadores en un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE), ya sea de suspensión o de reducción de jornada, no abonan o no íntegramente los salarios a sus trabajadores, ya que éstos perciben una prestación pública.

Sin embargo, en muchos casos sí deben pagar a la Seguridad Social parte o, incluso, la totalidad de las cotizaciones sociales.

El primer trimestre del año comenzó con unos 700.000 trabajadores en uno de estos ERTE, pero llegó a rozar los 980.000 a principios de febrero, debido al endurecimiento de las restricciones o limitaciones a la movilidad.

Durante el primer trimestre del año, hubo tres tipos de ERTE con exoneraciones a las Seguridad Social: los de fuerza mayor para sectores ultraprotegidos y su cadena de valor (del 85 % o 75 % en función del tamaño de la empresa), los de impedimento (del 100 % o 90 %, según tamaño) y los de limitación (decrecientes en función el tiempo y que también llegan a exonerar el 100 % en algunos casos).

No obstante, también estaban vigentes otros ERTE que no cumplían las condiciones de los anteriores y que no contaban con exoneraciones a la Seguridad Social.

Los datos de este índice de coste laboral armonizado (ICLA) muestran una menor subida del coste por hora trabajada, del 2,2 %, una vez eliminados los efectos estacionales y de calendario.

El coste laboral excluyendo pagos extraordinarios y atrasos creció el 2,4 %.

LOS MAYORES INCREMENTOS EN LOS SERVICIOS ESENCIALES

El INE explica que estas actividades consideradas como "esenciales" son las que menos afectadas se han visto por la situación actual.

Así, el coste laboral registró un mayor incremento en el suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado (16,7 %), industrias extractivas (13,4 %), e información y comunicaciones (5,7 %).

Peor comportamiento registraron otras, como las actividades inmobiliarias, que marcaron el único descenso del coste laboral (-6,3 %), mientras que otras como el transporte y almacenamiento (0,2 %) y la educación (0,5 %) contabilizaron los menores incrementos.

Las actividades denominadas como "esenciales" fueron también las que más incrementaron sus salarios: suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado (19,1 %), industrias extractivas (17,6 %), e información y comunicaciones (6 %), mientras que el mayor descenso lo registraron las inmobiliarias (-7,9 %).

Destaca el comportamiento de la hostelería, cuyo coste laboral creció un 2,8 % ya que, aunque redujo sus salarios un 2,1 %, el pago de parte de las cotizaciones sociales de sus trabajadores provocaron que los otros costes se dispararan un 15,6 %.

De esta forma, tal y como advierte el INE, la hostelería sigue siendo la actividad "más afectada por la situación" de pandemia.

El principal objetivo del ICLA (que mide el coste laboral por hora trabajada manteniendo constante la estructura por ramas de actividad) es proporcionar una medida común, comparable y oportuna de los costes laborales para toda la Unión Europea que permita un seguimiento de su evolución.