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El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha rebajado siete décimas, hasta el 17,8 %, el desplome histórico del PIB en el segundo trimestre del año adelantado el pasado 31 de julio, que fue consecuencia del confinamiento decretado para frenar la epidemia de COVID-19.

Esta caída, la mayor desde que comenzó la serie del INE en 1970, se suma a la contracción del 5,2 % del primer trimestre, lo que sitúa a España en recesión técnica.

No obstante, la recesión se quedará solo en el segundo trimestre, ya que las previsiones apuntan a un fuerte repunte de la economía en el tercer trimestre, tras la recuperación de la actividad después del confinamiento, aunque no será suficiente para recuperar el nivel de PIB pre-COVID.

La vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, ha avanzado este miércoles que el crecimiento del PIB entre julio y septiembre será superior al 10 %, aunque el Banco de España lo elevaba la semana pasada a una horquilla de entre el 13 y el 16,6 % dependiendo de la severidad de los rebrotes.

De la evolución del PIB entre abril y junio, el INE explica que es consecuencia de una contribución negativa de la demanda nacional (consumo e inversión) de 16,1 puntos y de la demanda externa (exportaciones e importaciones) de 1,7 puntos.

En el segundo trimestre del año, un periodo marcado por el estado de alarma y, una parte, por la parálisis de la economía, el consumo de los hogares se desplomó el 20,4 %; la inversión, un 21,5 %; la inversión en vivienda y construcción, un 22,6 %; y la inversión en bienes de equipo, un 28,6 %.

Por el contrario, el gasto en consumo de la administraciones públicas creció un 0,3 %, un punto menos que el trimestre anterior, pero aún encadena catorce trimestres al alza.

En un contexto de paralización de la actividad y cierre de fronteras, también se desplomaron las exportaciones (33,4 %) y las importaciones (29,5 %).

El único sector económico que se mantuvo en positivo en el segundo trimestre fue la agricultura, que creció el 3,6 % trimestral, mientras que la industria se hundió un 19,1 %; los servicios, un 18,3 %; y la construcción, un 21,9 %.

Dentro de los servicios solo avanzaron las actividades financieras y de seguros, un 0,9 %, mientras que el comercio, transporte y hostelería registró la mayor contracción, del 39,6 %.

El empleo medido en horas trabajadas cayó un 21,7 %, un descenso superior a la destrucción de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, que disminuyeron un 17,7 %.

En comparación interanual el desplome del PIB llega al 21,5 %, frente a la caída del 4,1 % del trimestre precedente, y supone multiplicar casi por cinco la segunda mayor caída de la serie, que fue del 4,4 % en segundo trimestre de 2009.

También en comparación anual, las horas trabajadas cayeron un 24,9 % y se perdieron 3,38 millones de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo respecto al segundo trimestre de 2019, lo que supone un descenso del empleo del 18,4 %.

La remuneración de los asalariados descendió un 13,9 % interanual como consecuencia del descenso del 16,4 % del número de asalariados, mientras que la remuneración media por asalariado subió un 2,9 %.

El excedente bruto de explotación (asimilable al margen empresarial) generado en la economía bajó un 22,4 %, en tanto que la cuantía devengada en impuestos sobre la producción y las importaciones netos de subvenciones descendió el 44,3 %.

El PIB a precios corrientes cayó un 20,7 % interanual y se situó en 245.867 millones de euros, el valor más bajo desde el segundo trimestre de 2006.