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El menú del día se ha resentido con el cierre de muchos bares y restaurantes, pero está transformándose de la mano de empresas que llevan los pedidos "online" a casa para toda la semana, impulsadas por el teletrabajo y las ganas de comer sano.

Aunque la tendencia venía dibujándose en los últimos años, las nuevas condiciones derivadas de la pandemia han hecho que crezca el interés por comprar en internet platos caseros y variados.

La empresa familiar Tupy vivió la transición hace tres años, pasando de ser un restaurante a reconvertirse en un negocio de entrega a domicilio, explica a Efe su responsable, Silverio del Barrio.

Desde la localidad madrileña de Aranjuez reparten al resto de la península, para lo que cuentan con infraestructura propia en Madrid y Toledo, mientras que una empresa de transporte de paquetería se encarga de los demás encargos.

"Con el teletrabajo hemos notado bastante la subida porque estar en casa trabajando y cocinando es muy complicado. Además, hay muchas personas mayores y dependientes, o hijos que no pueden encargarse de ellos, que nos llaman directamente para acercarles la comida a casa", apunta Del Barrio.

Tupy ofrece comida casera, muchos platos únicos, de cuchara, arroces, pastas, verduras y, en definitiva, "lo que uno suele comer a diario" porque, según el responsable, "la gente se sigue cuidando".

PLATOS VARIADOS PARA DISTINTOS PERFILES

Los precios varían en función del producto, si bien desde Knoweats intentan ajustarlos sin renunciar a la calidad ni a los alimentos naturales de proximidad, recogidos en una variada carta también adaptada a deportistas, ancianos, celíacos, alérgicos y veganos.

Daniel Pérez, al frente de ese proyecto, comenta que las ventas se incrementaron con el confinamiento y en la segunda ola, pese a la incertidumbre, el negocio se ha mantenido desde su sede en Alicante con un equipo de cinco personas.

"El perfil del cliente es bastante general, sobre todo mujeres, de entre 25 y 45 años, pero también hay personas mayores muy fieles y parejas o familias que hacen pedidos grandes, normalmente para una semana", afirma Pérez.

Su servicio, disponible en toda la península, ofrece la posibilidad de organizar las comidas para un mes entero, con dos días de entrega fijos a la semana, de modo que la comida se cocina el día antes y puede aguantar ocho días en la nevera.

El hecho de trabajar bajo pedido evita que se generen "stocks" y reducen bastante el desperdicio de alimentos, asegura Pérez, que detalla que reparten los productos con trasporte refrigerado y cuentan con repartidores propios en Madrid y Barcelona, donde se concentra la demanda, para disminuir las incidencias.

CARTAS DIGITALES

Estas empresas suelen aceptar todo tipo de medios de pago, incluidos cheques restaurantes, y ponen a disposición de los clientes un "monedero" para gastar el crédito que normalmente las empresas les darían para comer en establecimientos.

Es el caso de Tappers, que nació como una marca de la empresa cárnica familiar MRM 2 especializada en elaborar platos cocinados para otras compañías y que después se ha reinventado.

Uno de los socios, Alfonso Hermoso, explica que se trata de un mercado que ya tenía "mucho potencial" antes de la covid-19 y ahora todavía más, con crecimientos de más del 30 % mensual.

"Es un servicio que ayuda mucho a la gente, que cada vez tiene menos tiempo libre. Por un precio razonable, te ahorras la compra, el cocinado y el limpiado", argumenta Hermoso.

Todas las semanas renuevan la carta, compuesta de 16 platos fijos y otros 20 variables, entre los que el cliente puede elegir para realizar un encargo mínimo de 22 euros, equivalente a cuatro platos, aunque la media está en siete u ocho.

En otras ocasiones el servicio se vuelve "más exclusivo", subraya Alina Demchenko, fundadora de Welthy, que atiende a "muchos empresarios, dueños de empresas y altos cargos que se pueden permitir más a largo plazo un servicio 'gourmet' de bastante coste".

"Tenemos un obrador donde preparamos la comida y una tienda que es una consulta nutricionista. El nutricionista crea los menús con los chefs y a los clientes les ofrecemos una consulta periódica para ver su evolución", añade la jefa de esta empresa afincada en Barcelona.

TRAYECTORIAS OPUESTAS

La empresa emergente o "startup" Wetaca, que también vende táperes de comida a domicilio, ha aumentado en más de un 50 % el número de pedidos en los últimos meses, a 10.000 semanales, y pretende duplicar su facturación en este ejercicio, hasta superar los siete millones de euros.

Sin embargo, no todas las empresas del sector han salido ganando. El responsable de la sevillana Nutrimond, Mario Grande, detalla que, en el estado de alarma, les pareció arriesgado seguir llevando la comida a las casas por el riesgo de contagio y solo después han vuelto a servir a los clientes que se lo solicitaron directamente.

Nutrimond surgió en 2016, aprovechando que la gente estaba "cansada de comer en restaurantes y bares", pero ahora con el teletrabajo y las restricciones sociales "tiene más tiempo de cocinar en casa".

"Ahora que la gente se relaciona menos, se cuida menos la imagen", sostiene Grande, cuya empresa envía menús mensuales en Sevilla y Huelva con todos los platos y cantidades exactas que se deben comer en cada caso, de acuerdo con la pirámide nutricional.

Belén Delgado