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La Bolsa de Tokio terminó hoy con un descenso del 1,66 % de su principal indicador, el Nikkei, lastrada por la inquietud sobre la situación en Ucrania y por la cautela antes de la reunión de la Reserva Federal estadounidense (Fed).

El Nikkei acabó con un retroceso de 457,03 puntos, hasta los 27.131,34 enteros, mientras que el índice más amplio Topix, que agrupa a los valores con mayor capitalización, los de la primera sección, terminó con una bajada de 33,25 puntos, o el 1,72 %, hasta los 1.896,62 enteros.

Tras su repunte en la víspera, el selectivo referencial volvió a caer en terreno negativo y terminó en su menor nivel desde el pasado verano.

El parqué tokiota acusó de este modo el incremento de las tensiones entre Estados Unidos y Rusia en torno a Ucrania, así como las perspectivas de que la Reserva Federal estadounidense vuelva a elevar los tipos de interés en la reunión que comenzará hoy.

A ello se añade la preocupación por el auge global de la inflación y por el impacto económico que tendrá la expansión de las restricciones anticontagios a más regiones de Japón que aprobará hoy el Ejecutivo central, hasta cubrir dos tercios del territorio nacional.

Entre los valores con mayor capitalización destaca la caída del 5,34 % del gigante tecnológico Softbank, valor de referencia del mercado local.

El líder nipón del automóvil Toyota Motor perdió un 1,84 %, tras anunciar en la víspera que mantendría la suspensión temporal de sus operaciones en once de sus plantas en Japón debido a problemas en la cadena de suministros por la situación de los contagios en el país.

El sector tecnológico y de fabricantes de componentes para semiconductores encajó algunas de las pérdidas más acusadas de la jornada, como las de Lasertec (3,92 %) y Tokio Electron (2,68 %).

El conglomerado Sony perdió un 2,76 %, mientras que la compañía de servicios de recursos humanos Recruit se hundió un 7,55 %.

En la primera sección, 1.832 valores retrocedieron frente a los 291 que avanzaron y a los 91 que terminaron sin cambios.

El volumen de negociación ascendió a 1,5 billones de yenes (11.600 millones de euros).