EFEAndorra la Vella (Andorra)

Felipe VI tendió la mano de España a América Latina como "un aliado fiel y firme defensor de Iberoamérica", para ayudar a remontar la crisis económica surgida por la pandemia a través de la inversión y de la experiencia que las empresas españolas tienen en la región.

El rey clausuró este martes el foro empresarial que precede a la XXVII Cumbre Iberoamericana, que por primera vez se celebra en Andorra y en formato semipresencial debido a la crisis del coronavirus.

El encuentro de los mandatarios iberoamericanos está centrado en articular soluciones a la situación sanitaria, como el acceso a las vacunas, y en la recuperación económica y social.

Ante estos retos, el monarca expresó el deseo de "desempeñar un papel de la mayor relevancia posible" en la salida de la crisis en América Latina, al ser una de las regiones más afectadas.

"A pesar de los tiempos que estamos viviendo, estad seguros de que podréis contar siempre con España, como un aliado fiel y un firme defensor de Iberoamérica en todos los ámbitos, incluyendo, naturalmente, el económico y empresarial", enfatizó el monarca, a quien acompaña el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez.

España, según don Felipe, "quiere seguir siendo una referencia en la región" desde el punto de vista inversor, convencido de que el sector exterior "puede ser de nuevo el gran dinamizador económico que impulse la recuperación en ambos continentes".

Recordó que las compañías españolas son líderes en sectores de peso como el de las infraestructuras, la energía o las finanzas, por lo que su experiencia es "un activo muy relevante" que debe valorarse con "convicción y fortaleza".

También destacó el rol clave que pueden desempeñar los acuerdos comerciales de la UE con países latinoamericanos, que España "siempre ha impulsado decididamente".

"La modernización de los existentes, el avance de los ya acordados, pero que están pendientes de ratificación, o el mejor aprovechamiento de los que están en vigor desde hace relativamente poco tiempo serán un gran apoyo para la recuperación de nuestras economías", apuntó el rey en alusión a la situación de convenidos como el de Mercosur, pendiente aún de su entrada en vigor tras sellarse en 2019.

Felipe VI confió en que la cumbre de Andorra sirva para encontrar "puntos de encuentro realistas" que contribuyan a poner en marcha "políticas transformadoras" durante los próximos años.

Para lograr esta meta, abogó por "una economía global abierta" y por fortalecer la colaboración público-privada con el fin de que la recuperación sea lo "más robusta, justa y sostenible posible".

De igual modo, consideró necesario "un reforzamiento del marco jurídico" para la resolución de conflictos "en el nuevo paradigma del desarrollo sostenible, la seguridad jurídica o las estrategias de mediación en las relaciones comerciales transnacionales".

El jefe del Estado español se sumó al deseo de "más Iberoamérica" como elemento "imprescindible" para las naciones que la componen y para "toda la comunidad internacional".

La cumbre de Andorra tenía que haberse celebrado el pasado mes de noviembre y se aplazó con la idea de que fuera presencial, si bien al final se optó por un formato híbrido.

Con un recordatorio a los fallecidos por la covid-19, el rey señaló que el último año ha sido "especialmente difícil", pero valoró que se empiece a recuperar la normalidad "poco a poco, con mucho esfuerzo y sacrificio".

Es la segunda vez que Felipe VI pisa Andorra en apenas un mes, después de que se convirtiera en el primer monarca español en visitar el pequeño país pirenaico de manera oficial junto a la reina Letizia.