EFEBarcelona

El sector hotelero de Barcelona confía en pasar del 50 % al 85 % de sus establecimientos abiertos a final de año para empezar a dejar atrás la crisis de la pandemia de la covid-19, que le ha causado pérdidas de cerca de 2.700 millones de euros, aunque ve incierta la viabilidad de parte del 15 % restante.

El presidente del Gremio de Hoteles de Barcelona, Jordi Clos, ha hecho este jueves balance del verano, con una media de ocupación del 50 % respecto a 2019 (lo que supondría sólo un 20 % si todos hubieran abierto) y una caída del precio/habitación de un 50 %.

De cara a los próximos meses, la previsión es que pueda abrir hasta el 85 %, aunque un 15 % mantendrá sus puertas cerradas, algunos hasta 2023, con lo que su supervivencia quedará en el aire, según ha admitido Clos, que no descarta cierres definitivos y despidos de trabajadores.

De este 15 % que no reanudará su actividad este año, el representante de los hoteleros cree que algunos esperarán a abrir a 2023, cuando la recuperación se consolide, y augura que otros se venderán y otros cerrarán.

En estos momentos, el 50 % de los 35.000 empleados del sector están en un ERTE, aunque muchos podrán ir dejando esta situación en los próximos meses con la recuperación de la actividad de la mano del turismo de negocios y de congresos.

Así, los hoteles de la ciudad cuentan ya con 300.000 reservas de participantes en convenciones y congresos de grandes dimensiones (de mas de 1.000), como el Mobile World Congress (MWC), que abre la temporada de los grandes encuentros profesionales.

"Ahora empezamos a ver la luz. Soy optimista y creo que en dos años conseguiremos normalizar la situación", ha dicho Clos, que prevé que los precios se vayan "normalizando" al alza en paralelo al incremento de la demanda.

En este escenario todavía de crisis pero con buenas perspectivas de futuro, el presidente del Gremio de Hoteles ha cargado con dureza contra la "política del no a todo" del Ayuntamiento de Barcelona y, en concreto, de la alcaldesa Ada Colau, y ha reclamado a las instituciones públicas que no veten proyectos como el de la ampliación del aeropuerto de Barcelona-El Prat.

"Barcelona venía de una época de sí a los proyectos, de ilusiones como la última ampliación del aeropuerto y de la Fira y la consecución del Mobile, y hace falta volver a esa filosofía y no aferrarse al no, al no a ampliar de nuevo el aeropuerto de Barcelona-El Prat, el no al Hermitage o el no al Four Seasons", ha subrayado Clos.

El hotelero ha reclamado a Colau un cambio de política, con proyectos nuevos "que ilusionen" y atraigan visitantes, después de asegurar que la ciudad "está sucia y está desordenada" y de asegurar que la ciudad le recuerda, incluso, a El Cairo.

"Tendríamos que desear volver a la Barcelona del Top 10. Ya no estamos. Los grandes eventos tienen que volver a la ciudad. Si no, tendremos problemas", ha advertido.

A su juicio, Barcelona tiene que aceptar el Hermitage, la isla de los museos, la ampliación del aeropuerto y "cuidar la imagen" para "recuperar el prestigio, el posicionamiento y la influencia de la ciudad"