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Los ingresos del Taxi y la demanda de las empresas de vehículos de transporte con conductor (VTC) han caído un 90 %, en un momento en que los profesionales del sector están volcados en ayudar de forma altruista a unos servicios sanitarios desbordados por la pandemia del covid-19.

En Madrid, un dato que es extrapolable a toda España por las medidas de confinamiento a la población, la facturación del taxi se ha desplomado un 90 % desde que el pasado 14 de marzo el Gobierno central decretó el estado de alarma para frenar la extensión del coronavirus, ha asegurado a Efe el presidente de la Asociación Gremial del taxi de Madrid, Ángel Julio Mejía, quien, cuando pase toda esta situación, está previsto que presida también la patronal estatal Fedetaxi.

Según Mejía, la situación "es muy dura para todos" ya que prácticamente no hay ingresos, a pesar de que el sector del taxi en Madrid se ha autorregulado y los profesionales solo pueden trabajar en días alternos.

Esto en una situación normal supondría una caída de ingresos del 50 %, pero con el covid-19 hay que sumar que "no hay nadie en las calles", ha precisado.

Aunque para él lo importante es que los enfermos se curen, advierte de que los taxistas, como autónomos, no están recibiendo ayudas por el descalabro de la actividad y tienen que seguir pagando la hipoteca de sus casas o el alquiler de sus viviendas.

En una situación similar están los profesionales y empresas de vehículos de transporte de viajeros, ha afirmado a Efe el presidente de la patronal Unauto VTC, Eduardo Martín, a los que, por orden ministerial, como a otros sectores, se les impuso una reducción del 50 % de los servicios.

Esto ha generado que la demanda de los VTC haya bajado más del 90 %, lo que considera una "mala noticia para ellos, pero excelente y buena" para que se puede superar esta pandemia ya que significa que la gente es responsable y se queda en casa confinada.

De acuerdo con los datos facilitados, el 60 % de los VTC son autónomos con pocos asalariados que no están recibiendo ayudas por el cese de actividad, a pesar de que tienen los "ingresos casi a 0 y están poniendo dinero de su bolsillo para gasolina".

Esto ha llevado a algunos -no ha podido cuantificarlos- a solicitar expedientes de regulación temporales de empleo (ERTE) por causa mayor a los que la administración no ha respondido, con lo que cree que se podrán aplicar por silencio administrativo.

Cabify ha presentado un ERTE por causa mayor para toda su plantilla -de 450 empleados- que aplicará mediante la reducción de jornada, han asegurado a Efe fuentes de la compañía; mientras que Uber no ha recurrido a este mecanismo, lo que no implica que empresas que trabajen para ella lo tengan que hacer.

Mientras, tanto taxistas como VTC están volcados, sobre todo en Madrid, la región más afectada por el coronavirus, en trasladar de forma gratuita a los servicios sanitarios a prestar su servicio, así como a sus domicilios a los enfermos que van recibiendo el alta en el hospital de campaña instalado en el recinto ferial de Ifema.

Y lo están haciendo sin que las administraciones les faciliten equipos de protección como guantes y mascarillas, se lamentan Mejía y Martín, quienes ya han visto cómo en sus diferentes colectivos ya se han producido los primeros contagios.