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Endesa ha decidido ampliar un año más, a 2024, el porcentaje del beneficio que va a destinar desde el año que viene a dividendo (el 70 %), así como aumentar sus inversiones hasta el año 2030 un 22 % sobre la previsión que hizo el año pasado para toda la década, en la que ahora prevé invertir 31.000 millones de euros.

La compañía participada por la italiana Enel en un 70 % ha presentado este jueves la actualización de su plan estratégico para el periodo 2022-2024.

Endesa prevé obtener un beneficio neto ordinario de 5.700 millones de euros en el periodo 2022-2024, con un crecimiento promedio anual del 6 %, al estimar que 2024 cerrará con un beneficio de 2.000 millones de euros frente a los 1.700 millones estimados para 2021, lo que supone casi un 18 % más.

También se espera que el ebitda crezca de los 4.000 millones esperados para 2021 a 4.700 millones de euros en 2024, un 18 % más con un crecimiento promedio anual del 6 %, y que se repartan en el periodo 2021-2024 5.100 millones de euros en dividendos entre los accionistas.

La compañía ha informado este jueves del abono del dividendo a cuenta que abonará el próximo 3 de enero con cargo a los resultados de ejercicio 2021, que será de 50 céntimos de euro brutos por acción.

Para el periodo 2022-2024, el volumen de inversiones de Endesa cae un 5 %, desde 7.900 millones de euros a 7.500 millones, por el menor número de proyectos elegibles del Fondo de Recuperación de la Unión Europea (UE).

A pesar de esa reducción, en la visión que hace por segundo año consecutivo Endesa para toda la década con horizonte en 2030, las inversiones crecen un 22 % en el periodo 2021-2030, con respecto a las que se consignaban para el mismo cuando la compañía presentó el plan 2021-2023.

Endesa prevé invertir en esos diez años 31.000 millones de euros, un 22 % más que lo que anunció el año pasado, y de ellos 12.000 millones se dedicarán a nueva potencia renovable, hasta alcanzar los 24.000 megavatios (MW) operativos.

Para modernizar y actualizar las redes, Endesa dedicará 12.000 millones en la década, un 20 % más que lo que preveía el año pasado, y espera tener operativos 400.000 puntos de recarga de vehículos eléctricos (públicos y privados) en 2030.

La nueva potencia renovable debe servir en parte para que Endesa logre en 2040 ser una compañía totalmente descarbonizada, pues en esa fecha ya no producirá con centrales de ciclo combinado -actualmente tiene 3.824 MW de potencia en ciclos combinados (2.969 MW en España y 855 MW en Portugal)- ni se dedicará a la comercialización de gas para particulares y empresas (1,6 millones de clientes).

Para esa total descarbonización, también se utilizará la hibridación de instalaciones renovables con tecnologías de almacenamiento y de producción de hidrógeno verde.

La compañía tiene, entre los 122 proyectos que movilizarían 23.000 millones de inversión con los que opta a fondos de recuperación de la UE, 23 de hidrógeno verde para clientes industriales en sectores de difícil descarbonización y acuerdos de colaboración con Cepsa y el grupo Industrias Químicas del Ebro (IQE) para proyectos de suministro de hidrógeno verde a plantas de estas compañías.

Endesa ha cifrado también el impacto que tendrán las medidas fiscales y regulatorias del Gobierno para frenar la subida del precio de la luz, que fueron adoptadas inicialmente en un real decreto-ley en septiembre, que luego se modificó en su tramitación en el Parlamento.

Según la compañía el impacto a día de hoy, aunque será revisado, será de unos 1.000 millones de euros, que de concretarse en su totalidad, elevaría el endeudamiento al final de 2021 a 10.500 millones de euros.