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El Gobierno ha dado este martes un paso más para crear un "sandbox", un banco de pruebas para el desarrollo de las compañías financieras tecnológicas ("fintech") con la esperanza de que se convierta en referencia en el Viejo Continente tras la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE).

El Consejo de Ministros ha aprobado un anteproyecto de ley que facilita la innovación financiera, al tiempo que trata de captar talento del exterior, con la vista puesta en las empresas emergentes ("start up") que quieren seguir en Europa tras el "brexit".

El "sandbox" es un banco de pruebas que permite a las empresas que trabajan en nuevos desarrollos y en modelos de negocio financieros innovadores lanzar y testar sus productos en un entorno controlado antes de su comercialización, con el respaldo de los reguladores y sin que los potenciales riesgos afecten al consumidor final.

Hace ahora un año el Gobierno ya aprobó en primera vuelta el anteproyecto de ley que recogía la creación de este banco de pruebas, pero tras la disolución de las Cortes, la repetición electoral y la constitución de un nuevo Ejecutivo, no ha sido hasta ahora cuando ha sido aprobado en segunda vuelta y será enviado al Congreso.

Fuentes del Ministerio de Asuntos Económicos confían en que su tramitación sea rápida y en cuestión de meses pueda ser ley, lo que permitiría que el Tesoro Público, que ha liderado este proyecto, pueda lanzar una primera convocatoria con suerte antes del verano.

De ese modo se abrirá un plazo de un mes para que los promotores "fintech" presenten sus proyectos a través de una ventanilla única del Tesoro, que en función de la iniciativa se coordinará con el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) o la Dirección General de Seguros (DGS).

Más de una veintena de iniciativas, algunas desde Latinoamérica y muchas con apoyo de bancos y aseguradoras, según fuentes del sector, aguardan esta primera convocatoria en la que todos los proyectos que se presenten serán evaluados. Los que sean rechazados tendrán argumentos del porqué y los seleccionados podrán testar su idea.

Esas pruebas se llevarán a cabo durante un tiempo predeterminado -la media en otros países es de unos seis meses- con clientes reales que habrán dado expresamente su consentimiento y habrán sido seleccionados previamente. Este requisito explica que muchos emprendedores se alíen con grandes compañías que ya aportan clientes.

Además, la empresa promotora tendrá que contar con garantías o avales, pueden ser seguros, ya que en muchos casos se pone en juego el dinero real de clientes, a pesar de que el experimento estará sujeto al control de un supervisor, ya sea el Banco de España, la CNMV o la DGS.

Si las pruebas se desarrollan con éxito se pasa a una última etapa en la que la compañía promotora presenta una memoria a su supervisor financiero en la que plantea los cambios regulatorios que pueda necesitar para que su idea sea una realidad.

El Gobierno se compromete a lanzar al menos dos veces al año convocatorias del "sandbox" y a enviar anualmente un informe a las Cortes sobre la actividad de este banco de pruebas, que busca atraer a empresas de todo el mundo con el gancho de que ahora será el único de uno de los grandes países europeos.

De momento, Alemania se ha opuesto a este tipo de iniciativas, Francia apoya a sus emprendedores con otras fórmulas e Italia quiere replicar en el corto plazo el modelo español, inspirado en el de Reino Unido, que fue pionero en 2015.