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La Alianza para la Excelencia Turística, Exceltur, espera un verano turístico, como mucho, similar al de 2018, frente a los récords que prevé el Gobierno, por la caída del turismo extranjero en destinos de sol y playa que, en parte, se verá compensada por el alza de los urbanos y la demanda nacional.

La ministra de Industria, Comercio y Turismo en funciones, Reyes Maroto, presentó la semana pasada las previsiones del Gobierno para este verano que apuntaban a nuevos récords en la llegada de turistas, con medio millón más que en 2018 (un 1,7 % más), y un repunte del 3,2 % en el gasto.

Según el vicepresidente ejecutivo de Exceltur, José Luis Zoreda, la diferencia en las estimaciones se debe a que "estamos en campaña para asegurar la investidura y, por lo tanto, los cristales con los que se miran algunos de los datos puede ser que sean más optimistas que lo que la realidad empresarial configura".

Exceltur espera una evolución positiva en los destinos vacacionales más dependientes de la demanda española y en los urbanos y de interior, frente a descensos en las zonas de sol y playa condicionadas por el turismo extranjero más "touroperizado", especialmente Canarias y Baleares.

De esta forma, Barcelona, Madrid y Valencia, junto a los destinos del interior (las dos Castillas y Navarra), el litoral catalán, Asturias y Galicia presentan las mejores perspectivas para el verano, mientras que en los archipiélagos es improbable que la demanda española compense e descenso de la extranjera.

Durante los meses estivales seguirá consolidándose la tendencia de ralentización del consumo turístico extranjero -iniciada en el arranque de 2018- básicamente por la recuperación de destinos competidores como Turquía o Egipto o la menor conectividad por problemas financieros de compañías clave como Thomas Cook o Norwegian.

En su balance turístico empresarial presentado este jueves, Exceltur apunta, asimismo, a una moderación en el crecimiento de los ingresos por turismo internacional, por una "notable" reducción de la estancia media, que en los últimos siete años ha pasado de 8,5 días de los 6,9 actuales.

Exceltur mantiene por el momento su previsión del incremento del PIB turístico en un 1,6 % para el conjunto de 2019 que se sitúa, no obstante, por segundo año consecutivo, por debajo del repunte previsto para la economía española (del 2,4 %).

A pesar de esa tendencia de desaceleración, el empleo turístico se incrementó en un 3,7 % en el volumen de afiliados a la Seguridad Social hasta junio (76.195 trabajadores más).

Con todo ello, se van consolidando "dos escenarios divergentes entre las dos grandes Españas turísticas": la de las ciudades e interior donde la actividad evoluciona al alza, y la de ciertos destinos de sol y playa, en los que se acentúa la tendencia de declive competitivo, con caídas graduales y cada día más estructurales que exigen actuaciones más decididas para revertirlas.

Además, los resultados son dispares en un mismo destino en función del grado de renovación de la oferta de alojamiento o de la transformación integral de las zonas en las que se inserta.

La brecha en sus resultados y creación de empleo llega a ser del 30 % entre los establecimientos y destinos que han invertido en intensas transformaciones y los que aún no, ha lamentado.

De ahí, en opinión de Zoreda, la urgencia de afrontar como una prioridad del nuevo Gobierno, cuando se constituya, junto a las autoridades responsables de las comunidades autónomas y municipios afectados y recién constituidos, un gran plan de transformación de la oferta turística en destinos pioneros antes de que se agrave su pérdida competitiva.

Aunque la demora en la formación del nuevo ejecutivo aún no está afectando directamente al sector turístico, "sería deseable tener un gobierno cuanto antes para disponer de un nuevo presupuesto a fin de abordar alguno de los retos que tiene que afrontar el sector", ha agregado.