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Excursiones virtuales a las playas de California, robots que se confunden con recepcionistas y biometría facial para personalizar los servicios, sin deshumanizar la estancia de los huéspedes, son algunas de las propuestas que hoteles y firmas tecnológicas han llevado a Fitur.

Nairobi, un robot con aspecto de mujer futurista, bien puede integrar un software de gestión hotelera (PMS) o ser asistente personal, al gestionar reservas de actividades o restaurantes y asesorar sobre el alojamiento y el entorno, programada siempre según las necesidades de cada hotelero.

Una cámara en su cuello identifica clientes, con el fin de dar un trato preferente a los que ya conoce y atenderles por sus nombres para mantener una conversación "lo más humana posible", explican a Efe desde el expositor del Grupo ADD.

La biometría facial también reconoce las emociones, lo cual es "perfecto" para que la experiencia sea acorde con el "momento" o el "carácter" de la persona, indica a Efe el responsable de nuevas tecnologías y operaciones hoteleras del Instituto Tecnológico Hotelero (ITH), Carlos Domínguez.

"El cliente no tiene la percepción directa de que la experiencia está basada en tecnología y, si de repente se encuentra una botella de cava en la habitación, no será consciente de que hay un proceso automático detrás", señala el responsable de nuevas tecnologías de ITH.

El Internet de las Cosas (IoT) personaliza la temperatura de la habitación o ajusta la iluminación y las preferencias del huésped "sin que lo perciba", añade.

Sin traspasar sus puertas, Hoteles Sandos propone excursiones en realidad virtual para "gente que no tenga tiempo o personas que no puedan realizar una actividad por problemas de movilidad", dice a Efe el director de operaciones en España de la cadena, Javier Seguí.

Las gafas de realidad virtual -que estarán en sus hoteles en España antes del verano-, también permiten trasladarse a otras estaciones del año y fiestas locales que no ocurran en el momento de la visita.

Dentro de un pabellón en Fitur, los visitantes han podido ir a las playas de California, asistir a una final de tenis o a un concierto, gracias a la empresa emergente de vídeo 360 grados Yerba Buena VR.

Otra propuesta es la de la cadena hotelera Meliá, quienes optan por automatizar solo algunos procesos, especialmente los que afectan a los trámites, como facilitar las reservas vía "app" (aplicación móvil) o realizar la salida o "check-out" sin necesidad de pararse en recepción. Así los huéspedes evitan las colas.

"No queremos deshumanizar el hotel", explica a Efe el responsable de la marca en innovación y tendencias de Meliá, Roberto Bosch, quien defiende que el recepcionista tiene que actuar como "guía turístico", cuidar la atención al cliente, recomendar sitios o explicar aspectos del hotel.

Según un estudio del Instituto Tecnológico Hotelero que mide el grado de digitalización en los hoteles, el 72 % del sector considera que tiene un grado de tecnología alto, aunque solo el 35 % cumple ese estándar.

El responsable de tecnología de ITH reconoce que existe dicha brecha, aunque la innovación "ya no es una opción", por lo que hay hoteles que "están guardando una parte" de sus presupuestos para nuevas tecnologías.

El 68 % de los hoteles prevé gastar entre 5.000 y 25.000 euros en tecnología en 2020, según datos facilitados por ITH.

La exposición centrada en tecnología, Fiturtechy, se basa en un proverbio chino que sostiene que "el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”, es decir, pequeños cambios tecnológicos que se van adoptando de forma natural pero que suponen una gran diferencia para el sector y para los turistas.

Carlota G. Velloso y Cristina Gallego