EFEBarcelona

Freixenet, el líder del cava en España, prevé vender unos 105 millones de botellas este año con su marca y alcanzar así un récord en la historia de la compañía, según explica en una entrevista con Efe el vicepresidente y consejero delegado de la firma, Pere Ferrer.

Ferrer explica que en 2020, pese a la pandemia de la covid, se vendieron 99,3 millones de botellas de esta marca, un 5,1 % más que en 2019, y que este año cree que se superarán "ampliamente" los 100 millones, hasta situarse en torno a esos 105 millones, "que tendría que ser el objetivo", añade.

Alcanzar esa cifra supondría incrementar en un 5,7 % el volumen de botellas alcanzado en 2020 por Freixenet, una compañía controlada a partes iguales por el grupo alemán Henkell Freixenet y por Josep Ferrer y Josep Lluís Bonet.

Pere Ferrer precisa que Freixenet no da cifras de facturación específicas del grupo porque consolida dentro de Henkell Freixenet, la compañía alemana, que en su conjunto facturó 1.195 millones el año pasado, un 7,4 % menos, por la incidencia de la pandemia.

En cuanto a las ventas de la compañía en 2020, precisa que en España se vieron muy afectadas por el hundimiento del canal Horeca -restauración y hostelería- y la falta de turistas, pero que el hecho de que Freixenet se distribuya en todo el mundo compensó el descenso en el mercado nacional.

Destaca que Freixenet tuvo un "buen año, con crecimientos importantes en Alemania y en Reino Unido", y que este 2021 está yendo "muy bien" en EEUU, donde la marca nota una "recuperación tremenda" del mercado.

Con todo, Ferrer matiza que todavía no se han alcanzado los niveles pre-pandemia, un hito que cree que es difícil predecir cuándo se alcanzará, aunque apunta que podría llegar "a finales de año".

"En marzo comenzamos a recuperar. Estuvimos casi empatados con el mismo mes del año anterior, y en abril ya hemos visto un crecimiento importante respecto al mismo mes de 2020 que se repetirá en mayo, que será mucho mejor", apunta Ferrer, que ve lógica la dinámica de recuperación, ya que el año anterior por esas fechas había un confinamiento total en España.

Con todo, considera que Freixenet está actualmente "a medio camino" de alcanzar los niveles pre-pandemia.

El directivo pronostica que el verano será "mucho mejor" que el anterior, con una recuperación que puede "ir muy rápida" y situar las ventas un 10 % por debajo de un verano normal, y Freixenet también espera unas Navidades relativamente normales.

Ferrer resalta que para Henkell Freixenet, la filial de vinos espumosos del grupo alemán Oetker, Freixenet es su "marca principal", y que respaldan plenamente sus iniciativas.

De cara a este año, Freixenet estima que el mercado español crecerá por encima de la media, dado que se vio más afectado que otros en 2020. "Debería ser de los mercados que tiraran más", opina el directivo.

En 2020 más del 80 % de las ventas de la marca Freixenet se realizaron en el extranjero, con productos al alza como el Prosecco, del que se vendieron más de 10 millones de botellas y que tuvo una gran acogida en mercados como Reino Unido.

Aunque el grupo potencia cada vez más productos de la marca Freixenet, en torno a un 80 % de las botellas vendidas de la marca en 2020 correspondieron aún a cava, que sigue teniendo el reto histórico de lograr desestacionalizar el consumo más allá de épocas señaladas del año, como Navidades.

Cuando se cumplen tres años del acuerdo entre las familias propietarias de Freixenet para dar entrada en el accionariado al grupo alemán Henkell, Ferrer hace un balance "extraordinariamente positivo" de la gestión compartida de la compañía.

"Tenemos unos valores que se parecen mucho. Somos los dos empresas familiares", asegura Ferrer, que admite que al estallar la pandemia él pensó que era cuestión "de tres semanas", y que sus socios alemanes le recomendaron optar por la prudencia en cuestiones como las inversiones. "Ellos tenían razón con ser prudentes", apunta.

"Son rigurosos y al mismo tiempo tienen creatividad", resalta, y concluye que "seguro" que se ha superado mejor la crisis gracias a la alianza con Henkell. "Sin ellos habría sido mucho más complicado".

En esta línea, no prevé ningún cambio en el modelo de gestión de la compañía, que cuenta con dos consejeros delegados, Pere Ferrer y el alemán Andreas Brokemper, un modelo poco habitual en España pero que Henkell ha adoptado también en otros mercados, como en Reino Unido, recuerda Ferrer.

Preguntado por si los Ferrer Bonet se plantean vender su porcentaje en Freixenet y dejar la compañía en manos de Henkell, subraya que "no hay ningún cambio accionarial previsto".

Tras la llegada de Henkell al accionariado quedó clara la apuesta de la empresa por los espumosos y por potenciar la marca Freixenet, y se hicieron algunas desinversiones para centrarse en ese objetivo.

En este sentido, Pere Ferrer adquirió en 2019 al Grupo Freixenet las bodegas Valdubón, Solar Viejo, Vionta y Finca Ferrer Argentina para formar junto a su familia la compañía Ferrer Miranda, que espera que facture este año unos 15 millones de euros.

Por otra parte, Ferrer señala que la marcha de un grupo de bodegas productoras de la DO Cava para formar Corpinnat es, a su entender, "equivocada", porque la marca cava es "conocida en todo el mundo", aunque precisa que estas bodegas apenas representan el 1 % de la producción total, por lo que el impacto de su marcha de la denominación de origen es prácticamente nulo.