El axioma de que con un menor peso corporal se reduce el consumo y se llega más lejos lo ha llevado la multinacional española Gestamp al sector de la fabricación de coches eléctricos, tras poner en el mercado componentes metálicos más ligeros que le han catapultado a los primeros puestos mundiales en ventas.

Un coche convencional viene a pesar unos 1.000 kilos. Uno eléctrico actual pesa 1.500 kilos de media. Ante tamaña desventaja, Gestamp ha desarrollado nuevas tecnologías para reducir esa diferencia en favor de una mayor autonomía y menor cantidad de emisiones (en torno al 3 %) para el eléctrico, sin perder en seguridad.

Gestamp ha menguado en unos 500 kilos la fabricación de un coche eléctrico, confirma en una entrevista con Efe en la planta alemana de Bielefeld el jefe del Grupo de Vehículo Eléctrico, Gonzalo Galiela.

La compañía ha trabajado en la rebaja del peso en casi todas la piezas de su catálogo. Piezas de carrocería, plataformas, chasis, estructura, ejes y dinámica de las ruedas, sistemas para el giro de las ruedas y otros mecanismos, como el de apertura de maleteros, de capós o de puertas.

Galilea (Valladolid, 1985) es el ingeniero industrial que desde enero de este año se ocupa de un área "cada vez más emergente" en la compañía.

Aunque sin posibilidad de adelantar datos por tratarse de una empresa que cotiza en bolsa, Galilea asegura que la división de I+D en el eléctrico tendrá "cada vez más peso según avance" este tipo de tecnología.

La inversión, advierte, "se incrementará mes a mes" en Gestamp en función de las oportunidades estratégicas, con proyectos que, incluso, aún no han visto la luz en el mercado.

Lo más llamativo de Gestamp en el ámbito de la tecnología es el nuevo desarrollo del estampado en caliente para carrocerías, chasis y mecanismos metálicos para coches también eléctricos.

Este proceso (estampación en caliente) permite mediante procesos de calor hasta 1.000 grados, enfriamiento a 700 grados y doble impacto reducir peso del vehículo a coste atractivo, lo que mejora las condiciones de producción, explica Galilea.

Gestamp ya cuenta como principales clientes de esta tecnología con Volkswagen, Tataya, Land Rover, BMW, Volvo, Jaguar, Audi, Daimler o Renault, entre otras marcas.

Al abordar la cuestión de los mercados principales en donde Gestamp "pelea" por introducir su tecnología para el vehículo eléctrico, Galilea comenta que "depende del cliente", aunque señala a Europa como "mercado maduro que pide soluciones altamente tecnológicas".

La innovación en la empresa ya emplea a 1.500 personas en los 13 centros de I+D (la plantilla total del grupo supera las 43.000 personas).

El propósito es que aumente el número de trabajadores que se dedican a la fabricación e innovación de los componentes para el vehículo eléctrico en los próximos años.

En Europa, Galilea señala la entrada de pedidos de las nuevas cajas de baterías que ha diseñado Gestamp, con reducción de peso y de resistencia a las colisiones.

El responsable del Grupo de Vehículo Eléctrico analiza el futuro de este tipo de coche como una "apuesta clara de todos los fabricantes hacia soluciones limpias o híbridas en los próximos años".

Para Galilea, "se trata de una oportunidad de negocio", si bien puntualiza que los coches híbridos "dan respuesta en el corto plazo, como soluciones transitorias" y asegura que la tendencia es ir hacia el coche de cero emisiones.

Un escenario en 2050 de un parque automovilístico 100 % cero emisiones en Europa es para el directivo de Gestamp "un propósito demasiado ambicioso".

"En 2030 sí prevemos un 25 % o 30 % de coches eléctricos y enchufables", vaticina.

Por Toni Tomás