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Iberia quiere mantener la independencia en la gestión de Air Europa una vez que culmine la negociación con la SEPI sobre las condiciones de la ayuda por 475 millones de euros que la compañía antes propiedad de Globalia ha recibido para apoyar su solvencia.

Así lo ha explicado este viernes el presidente ejecutivo de Iberia, Javier Sanchez-Prieto, en la presentación de resultados del grupo IAG -en el que se integran Iberia, British Airways, Aer Lingus, Vueling y Level-, que en 2020 perdió 6.923 millones de euros frente a las ganancias de 1.715 millones de 2019.

Sánchez-Prieto ha dicho que el acuerdo para la compra de Air Europa (cerrado en enero por 500 millones de euros, la mitad de lo pactado inicialmente) está sujeto a dos condiciones: la negociación de los términos de la ayuda que recibirá del Fondo SEPI y la aprobación de la operación por parte de los órganos de competencia.

Para Iberia es capital que el acuerdo conjugue dos elementos: las condiciones de la aportación de SEPI a Air Europa con el mantenimiento de la independencia en la gestión que quiere mantener como grupo cotizado.

De momento, los directivos de Iberia han mantenido "algún contacto informal" con la SEPI y "con otros estamentos del Gobierno" pero la negociación propiamente dicha se abrirá "en las próximas semanas".

Ha recordado que se trata de una operación importante tanto para el centro de distribución (hub) de Iberia en Madrid, como para el país en su conjunto y para la recuperación de la economía en la etapa post-covid.

IBERIA, MEJOR POSICIONADA

También ha explicado que Iberia ha hecho en los últimos siete años un esfuerzo importante de reestructuración de plantillas, por lo que afronta esta crisis en mejor posición que otras compañías del grupo y que el esquema de los Expedientes Temporales de Reducción de Empleo (ERTE) por causa de fuerza mayor ha ayudado a ajustar los costes al nivel de actividad.

Se ha mostrado optimista sobre la renovación de este instrumento de ajuste temporal de empleo una vez que finalice su actual vigencia, el 31 de mayo.

Por su parte, el consejero delegado de Vueling, Marco Sansavini, ha añadido que cuando terminen definitivamente los erte valorarán si son necesarias "medidas estructurales".

El presidente de IAG, Luis Gallego, ha defendido la necesidad de las ayudas públicas a las líneas aéreas siempre que se trate de empresas saneadas y que pasen por dificultades coyunturales como consecuencia del parón de actividad derivado de la covid. "Para empresas que estaban mal antes, no tienen sentido", ha añadido.

También ha explicado que están negociando con los fabricantes las fechas de entrega de nuevos aviones, que tratan de acoplar a la recuperación de la demanda, que no sera plena antes de 2023.

La demanda determinará también cómo será la flota del futuro y las nuevas configuraciones de los aviones, para salir de la crisis con suficiente flexibilidad y mejor adaptados que los competidores, ha dicho Gallego.